sábado, 25 de febrero de 2017

45. El universo sobre mí

Una broma del destino
Una melodía acelerada
En una canción que nunca acaba
Ya he tenido suficiente
Necesito alguien que comprenda
Que estoy sola en medio de un montón de gente
¿Que puedo hacer?
Quiero vivir
Quiero gritar
Quiero sentir
El universo sobre mi
Quiero correr en libertad
Quiero llorar de felicidad

El universo sobre mí, Amaral

17 de febrero
2.30pm
Anoche me dieron las tantas. Mucho que procesar, supongo. Ahora vamos rumbo al Parque Estatal de Seaquest, cerca del monumento volcánico Mount St. Helen, y hay un atasco de dos pares... Son 200 km pero tardaremos unas tres horas y media.

Laura, su novio y yo vamos en su camper Volkswagen en dirección sur. Ellos suelen ir una vez al mes a diferentes parques naturales del estado, allí se reúnen con más amigos. Me han dicho mil veces que les acompañe, pero por un motivo u otro nunca hemos encontrado el momento. Hasta hoy.

Tengo una curiosidad enorme por saber cómo será aquello. Va a ser toda una aventura, la cuestión es que ellos duermen en su caravana y yo necesitaba encontrar otro sitio donde pasar la noche. Aquí no tengo tienda de campaña, y en esta época del año haría demasiado frío, de todas maneras. La sugerencia entonces fue reservar una yurta. Por lo que sé, las yurtas son un híbrido entre una cabaña y una tienda de campaña. Tienen techo y una estructura rígida, pero las paredes son de lona. En teoría están calefactadas y tienen un futón dentro. El suelo es de tierra y tienes que llevarte tus propias sábanas... a ver qué me encuentro. Otro tema es conseguir la llave de la choza porque si llegamos después del ocaso puede que el guardabosques no esté.

Eso para la primera noche, para la segunda no había yurtas libres, así que pillé una habitación en un Motel que había justo al lado... espero que en este tampoco haya psicópatas. Es curioso, en España nunca hubiese hecho esto yo sola. Hubiese esperado a que algún otro amigo o amiga pudiese venir y hubiésemos compartido la tienda y la habitación. Va a ser toda una experiencia eso de saber que estoy sola en el bosque en medio de la noche... aunque, por otra parte, de eso se trata, ¿no? De desconectar de todo y todos para encontrarme a mí, para encontrar mi sitio.

Mañana iremos al centro de visitantes y luego a hacer senderismo. Por ahora lo único que sé es que el monte es un volcán activo, que el sitio está cerca de Portland pero que sigue perteneciendo al Estado de Washington, condado de Skamania. El pueblo más cercano es Castle Rock.

12 de la noche
Wow. De verdad que no se me ocurre un motivo por el cual no hago esto más a menudo... bueno sí, el mismo por el cual no hago más ejercicio. No es otro que mi pecado capital favorito: la pereza. Creo que usaré, por tanto, mi truco más útil para volver a hacer ejercicio: recordar lo bien que me siento cuando lo hago.

Miro hacia arriba y me pregunto cuántos años tendrán esos árboles... creo que en España no los hay tan altos. El fuego es hipnótico, el crepitar de las llamas mece mis pensamientos y alzo la vista para contemplar cómo la columna de humo se pierde entre las copas de los árboles. Hay algo místico en todo aquello, una sensación de conectar con el aquí y el ahora, como si el espíritu de la montaña quisiera decirme algo. De alguna manera siento "el universo sobre mí". La gente es muy maja, parecen tranquilos, acostumbrados a bajar el ritmo de esta manera. Laura y yo hemos pasado parte de la tarde bebiendo vino caliente y partidas de risa. La verdad es que va haciendo frío y nos han dado las tantas. Llega la hora de irse a la cama.

Con ayuda de su novio encontramos la yurta. Es genial, mucho mejor de lo que imaginaba: caben hasta cinco personas, el suelo es de madera, está calentito, y tiene una claraboya en el techo que deja ver los árboles. Por suerte traigo mi antifaz para no despertarme a las 7 de la mañana. Una vez más, es todo muy de película. Antes de cerrar los ojos se me aceleró el corazón un momento: una pequeña cara me miraba fijamente desde el somier de la litera de arriba. Le eché la culpa a un efecto óptico y a mi fértil imaginación y me di media vuelta.




18 de febrero
Tengo que hacer pis. Necesito hacer pis ya. Llevo toda la noche debatiéndome entre: a) aguantarme hasta que se haga de día, b) salir y buscar un baño y c) “estamos en el campo”, así que una opción era simplemente salir y buscar algún sitio apartado cerca de la yurta.

Descarté la opción B rápidamente debido a 3 factores: 1) fuera estaba negro como la boca del lobo, 2) Laura y yo habíamos ido a buscar las yurtas sin éxito 3 veces desde el baño y 3) mi sentido de la orientación brilla por su ausencia. La verdad es que no quería acabar siendo un titular al día siguiente "Amanece chica congelada (o traumatizada) en los bosques por no saber encontrar el baño". No, gracias. La opción C se cayó de la lista debido al enorme frío que hacía y a la lluvia torrencial que repicaba sin cesar en las lonas de la yurta.

Entonces, una opción D comenzó a tomar forma en mi cabeza: empecé a mirar la papelera con otros ojos. Podía usarla y luego tirar la bolsa que venía dentro... pero y si algo iba mal. No, no, qué asco. Total, que me dormí otra vez. Cuando volví a despertarme y vi que era de día decidí aventurarme a por un baño. En ese momento descubrí dos cosas: que había uno que se nos había escapado la noche anterior a no más de 100 metros y que estaba sólo chispeando. La lona magnificaba considerablemente el sonido de la lluvia.

Aprovechando que estaba despierta y sola me puse a hacer algo que hacía tiempo que no hago y quería retomar: meditar. Una vez hube terminado, miré por casualidad al somier y me di cuenta de que tenía razón la noche anterior: alguien había dejado una foto de Alice Cooper justo encima de mi cara, y me estaba mirando intensamente. Por si no sabéis quien es, aquí os dejo la prueba del delito.
 
Después de todo, no dormí sola
---
Debo decir que la tentación de conectar los datos del móvil a ver si pillo señal es fuerte, que el deseo de conectar con el mundo, la curiosidad por saber cómo estarán los míos, las ganas de contarles lo increíble que es esto, etc. Son enormes. Pero resistiré, no hay nada que no pueda esperar un par de días (al menos nada que yo pueda resolver desde esta punta del mundo). Es curioso lo enganchado que se puede llegar a estar sin ser consciente de ello.



Merece la pena tener todos los sentidos centrados en el paisaje
---
Estoy enamorada de las furgonetas ¡Los Volkswagen son preciosos! Cuando era pequeña, un dibujo que hacía con bastante frecuencia era el de personas arrastrando (o conduciendo) una maleta gigante con ruedas que ocupaba casi todo el folio. Las maletas eran "transparentes" cómo la “boa abierta” de El Principito, por lo que se podía ver lo que contenían. La mayoría de las veces lo que había dentro era una casa, familiares, mascotas... todo lo que era importante para mí por aquel entonces. Me parecía un sueño el poder ser libre para viajar sin tener que alejarte de lo que quieres. No tendría más de cinco años.

Pues bien, creo que este tipo de "autobuses" son lo más parecido que existe en la vida real. Me fascina lo espaciosos que son por dentro. Lo bien aprovechados que están todos los huecos, y cómo se organizan para tener cama, cocina, fregadero, mesa, armarios... algunas tienen un toldo que se puede sacar hacia un lado o una ducha que se puede montar fuera.

Detalle del interior del camper de Laura

Me atrevería a decir que tengo un nuevo sueño: cuando esté más o menos establecida, si puedo ahorrar, me encantaría comprar una de esas para perderme por donde encarte viajando. Quizás cuente mis aventuras en el siguiente blog.

3 de la tarde
El Monte St. Helen explotó en 1980, llevándose a 59 personas en la última erupción que fue siete semanas después de la primera. Hubo un hombre mayor que no quiso evacuar su casa, decía que amaba esas tierras más que a su vida. No sé, quizás fue una forma más bonita de irse que haber pasado los pocos años que le quedaban viendo su tierra devastada o sin poder volver a ella, quiénes somos nosotros para juzgar su decisión... También hubo decenas de millones de pérdidas en daños materiales y el paisaje cambió por completo debido a los ríos de lava y a las avalanchas de barro y árboles arrasados. Siempre ayudan a relativizar los problemas estas historias que te recuerdan que hay cosas imprevisibles que pueden hacer que lo pierdas todo en un segundo.

Como podéis ver el cambio fue impresionante


Ahora vamos a ver si podemos acercarnos a la montaña, porque el último tramo lo han cortado por la nieve.
---
Subimos y subimos. Encontramos un camión que fue aplastado por un árbol en la avalancha, lo tienen conservado como recuerdo. Seguimos subiendo y aparece la nieve, mucha nieve, tanta que tenemos que parar y dar la vuelta. Pero antes, paramos un momento a sacar fotos y disfrutamos como niños. El famoso volcán no se deja ver debido a la niebla pero bueno, siempre hay que dejar una excusa para volver, ¿no?




8 de febrero
11.30 de la noche
Estoy en el motel. Un motel de carretera con todas las de la ley, letrero de neón parpadeante incluido. Cuando me ha abierto la puerta de recepción un indio con cara de malas pulgas me he preocupado un poco... pero la verdad es que la habitación no está mal: microondas, calefacción y hasta secador de pelo. Bueno, y la Biblia de los Gedeones en el cajón, por supuesto.

Y el iPhone 7 para llamar por teléfono
Hoy he conocido gente muy interesante. Primero una pareja alemana que, tras ahorrar durante cuatro años lo vendieron todo, se compraron un camper y están recorriendo América (desde Canadá hasta Argentina) durante un año de excedencia. Me encanta conocer gente que se sale de la norma, me siguen demostrando que hay muchos caminos para realizarse y buscar la felicidad.

Y hablando de cosas extravagantes. He acabado la noche tomándome un Mai Tai bajo la luz roja que proyectaba "Sparkles the bus" un autobús escolar transformado en una auténtica casa (pintado de purpurina dorada por fuera, cuenta con camas para tres, cocina y horno, asientos de estampado animal y terraza). Los dueños son una pareja y su hijo. El pelo verde de ella y el monociclo y los hula-hops que asomaban por la parte de atrás me hicieron sospechar que debían albergar más de una peculiaridad. No pude sacarle fotos, pero podéis cotillear en su página de Facebook.
---
Me voy a dormir, que anoche entre el pis, extrañar el sitio, la cama rara y demás no descansé demasiado bien. Mañana volveré a conectar los datos del móvil. Por un lado, tengo muchísimas ganas, por otro me da vértigo: me espero varios cientos de wasap y de correos... y me da miedo que haya pasado algo malo y no me haya enterado... tengo que hacer esto de desconectar más a menudo, no puede ser esta dependencia.


19 de febrero
10 de la mañana
He dormido genial. Hacía tiempo que no me levantaba con esta sensación de descanso tan completa. Seguiría durmiendo, pero prefiero acostarme prontito esta noche y estar descansada para la entrevista de mañana. Cuando me duche, medite, desayune y me vista conectaré el móvil para ir volviendo poco a poco al mundo. Bueno, 58 emails y 197 WhatsApp, podría haber sido peor.

Hoy el día casi se nos ha ido con el viaje. Hemos parado en Centralia, a buscar tesoros en tiendas de antigüedades. No me he llevado nada, pero he visto cada cosa... madre mía.

Una pequeña sección de una de las tiendas


Si no vi cinco versiones de Raggedy Ann no vi ninguna... la señorita ha aparecido en unas cuantas películas de miedo
----
¿Y qué pasa con las novedades sobre mi estado laboral? Pues he tenido un par de avances pero no he sacado nada en claro... a finales de semana espero saber más cosas, así que posiblemente publique un post breve para teneros al día.

Muchos besos, Soletes.

Índice del blog (para acceder a todas las entradas)
Página de Facebook (para estar al día de las novedades)

Suscripción al blog (para que os lleguen las entradas por email) 

viernes, 17 de febrero de 2017

44. Me largo

13 de diciembre
La primera vez que oí hablar de ella fuera de una película fue en clase de psicología social. Por fin había entrado en mi carrera soñada y recuerdo como si fuera ayer aquellas primeras clases... Mi yo de 18 años se quedó muy impactado oyendo hablar del famoso experimento de Milgram, de obediencia a la autoridad, y del no menos controvertido experimento de la prisión de Stanford, que ha sido incluso llevado al cine.

Mi yo de 18 no podía imaginarse licenciada, con un máster, un doctorado y una beca postdoctoral en Seattle. Mucho menos podría imaginar que a finales de 2016 estaría enviando solicitudes de trabajo en Estados Unidos, y que uno de los destinos más atractivos y con posibilidades reales seria Stanford.

Dentro de un año puede que esté viviendo en California, puede que siga en Ciudad Esmeralda o puede que haya vuelto a casa a que mami me alimente y me dé cobijo porque no tengo nada... Me estoy haciendo ilusiones e igual me las tengo que comer con patatas después, pero al menos tengo claro cuál es mi destino preferido, pues antes dudaba si era Seattle o Palo Alto.

Si no me saliese bien y pudiera irme al Hospital de Niños, también sería fantástico. No me cabe duda de que aprendería a pasos agigantados y seguiría publicando muchísimas cosas... además de que me apoyarían en la fase final para escribir la solicitud de la beca que quiero pedir para volver a España, creo yo. Aparte: me ahorraría mudarme, conocer gente, seguiría con el tango, cerca de Ashley y de Laura... A ver qué pasa. 

16 de febrero
Me han dado calabazas. Esta vez no ha sido un hombre, sino una institución. Los de Stanford me han escrito un email diciéndome que gracias por haber ido, que estaban encantados de haberme conocido pero que debido a las necesidades actuales del laboratorio no me podían hacer una oferta de trabajo. Que tenía una carrera prometedora y la iban a seguir, y que esperaban verme en conferencias en el futuro. Terminaban diciendo que sentían no haber podido hacer que funcionara… me resultó rara esa última frase, alguien me dijo que daba a entender que la persona que lo escribía sí que había querido seleccionarme, pero alguien con más poder no quiso. A saber.

Le contesté diciendo que había sido un placer, que esperaba verla de nuevo y que pudiésemos colaborar en el futuro y me respondió diciendo que por supuesto, que le gustaría mucho. ¿Ha sido un “podemos seguir siendo amigos”? No lo sé.

También le escribí a la otra postdoc (Gina) y a la chica que me llevó a cenar (Sandy) y las dos me han dicho que qué pena y que sí que nos vemos en el siguiente congreso (es en mayo, en Pittsburg, ya os contaré cómo son aquellos lares). De hecho, Gina va a celebrar su cumpleaños durante el evento y me ha invitado… hasta les había puesto nombres esperando que volviesen a aparecer en el blog, jo.

Me da coraje haber invertido tiempo en prepararme la entrevista, en ir, dinero en el vuelo y en la ropa, y sobre todo mi ilusión. Supongo que también hay que perder de vez en cuando (como dice el dicho: unas veces se gana y otras se aprende). Está claro que la experiencia me ha servido para ponerme a prueba, ver que soy capaz de hacer frente a esos retos y me ha quitado el miedo a futuras entrevistas. Sólo espero que no se lleve por el camino mi ilusión… había tantas “señales” de que todo iba a salir bien, yo realmente lo creía. Ya me veía con una camiseta roja con el emblema del pino haciendo senderismo por aquellos parajes… pero no podrá ser. Al menos no por ahora.

Afortunadamente había quedado con Ashley y May para ir a tomar un sándwich de galleta y helado después del trabajo y eso me ha “quitado” las penas un poco, son muy apañadas. Un rato después, volvía a casa cargada con las bolsas de la compra; estaba parada esperando a que se pusiera el semáforo en verde e instintivamente decidí soplar para que cambiara. Es algo que solía hacer con mi padre cuando era pequeña, y aunque sé que es una tontería, aún a veces lo hago. En ese momento fui consciente: ninguna decepción me hará dejar de creer en la magia, aunque sepa que muchas veces tenemos que crearla nosotros.

En fin, parece que la lluvia será mi mejor opción, al menos por un tiempo. No todo está perdido, justo ayer me dijo la directora del Hospital de Niños que le dijese cómo iba lo de Stanford, que aún podíamos sentarnos a hablar sobre mi futuro. Se están portando genial conmigo, desde luego me tranquiliza mucho saber que alguna opción tengo allí.

Y como postre, una sorpresa. No os he contado algo inesperado que quizás cambie el rumbo de los acontecimientos por completo: el lunes tengo otra entrevista (por Skype esta vez) con una empresa de Irlanda. Ha sido todo fortuito y muy precipitado, ya os contaré los detalles. Quién sabe, a lo mejor tengo que cambiar el título del blog a “Viviendo en la Isla Esmeralda”.

Ya os contaré cómo va la semana que viene, de momento: me largo. Este fin de semana me voy de camping al Monte St. Helen, a disfrutar de dos días sin cobertura, a abrazar árboles y esas cosas a ver si me relajo un poco y me centro, que tanto estrés no es bueno. Volveré pronto con fotos de aquellos parajes y con la crónica de la nueva entrevista.

Hasta pronto, Soletes míos, gracias una vez más por el apoyo.

Índice del blog (para acceder a todas las entradas)
Página de Facebook (para estar al día de las novedades)
Suscripción al blog (para que os lleguen las entradas por email)  

sábado, 11 de febrero de 2017

43. Cereza

un paso a la vez no importa a donde me llevara 
las nubes van y vienen me basta poco para ser feliz
la vida es muy corta para seguir llorando
por eso yo prefiero comerme una cereza
porque mañana
mañana pasara lo que tenga que pasar…

Cereza, Sara Valenzuela

5 de febrero
1 de la tarde.
Estoy volando al encuentro con mi destino. Queda una hora para llegar al aeropuerto internacional de San Francisco y voy a ponerme a repasar la presentación. La semana pasada la expuse en el hospital de niños y me hicieron un montón de sugerencias útiles para mejorarla, así que ahora voy más segura. La verdad es que la situación fue un poco rara, pues como recordaréis de hace dos post, también me he postulado para un trabajo allí. En esa línea, y para no perder la costumbre de "las cosas que me pasan" estaba llegando a mi puerta de embarque en Seattle y dé repente veo una cara familiar trabajando en su Mac en una mesa. Era la jefa del hospital de niños. Mi impulso fue ir a saludarla y decirle que me alegraba de verla, me salió así, y creo que hice lo correcto. Me deseó suerte y pensé otra vez en lo raro que es todo. Por una parte, estoy más tranquila: si lo de Stanford no llega a buen puerto, la opción B no es nada despreciable.

3 de la tarde
Y de nuevo, lo que más se echa de menos son los abrazos. Ese momento en el que apoyas tu cabeza en el pecho de otra persona y los latidos de su corazón te dicen que todo va a ir bien, sin que haga falta hablar. Lo que daría ahora mismo por uno de esos... Pero toca ser fuerte otra vez, crecerse en la distancia y comerse con patatas las inseguridades y las dudas. Toca respirar hondo y apoyarse en todo el amor que llega en forma de emails, notas de voz y mensajes que WhatsApp. Sé que los míos están conmigo y eso es lo importante. Sé que voy a hacerlo lo mejor que sepa y eso es lo que cuenta, no importa el resultado.

A nivel de consecuencias claro que importa, siento que este es uno de esos puntos de inflexión que pueden determinar mi futuro... pero ¿quién sabe? tampoco tengo claro qué camino es mejor que otro. Así que como dice la canción: un paso a la vez, no importa a dónde me llevará... mañana pasará lo que tenga que pasar.

Ahora voy al hotel en Uber. El vuelo ha llegado más tarde de la cuenta y cogiendo dos trenes y un bus tenía casi dos horas más de camino, y llueve. Prefiero pagar un poco más y tener un rato para descansar antes de la cena con Sandy (la chica de la que os hablé en el post anterior).

Bienvenidos a la soleada California

5 de la tarde
El tiempo está feo. A pesar de las nubes, el aire huele a sur... un escalofrío me recorre el cuerpo debido a la extraña familiaridad y me descubro pensando "podría vivir aquí".  La habitación que me han dado acaba en 8, mi número preferido. Cuando llego a la puerta me pregunto cómo un sitio como este puede ser tan caro...


Parece de esas pelis de asesinos en serie sádicos.

Entonces, abro la puerta y la respuesta viene sola: vaya palacio



Hasta han dejado un cacao e hilo dental... algodones, lima, picoteo...

En un par de horas voy a cenar, ahora haré un ensayo y a la vuelta creo que me daré un baño de espuma ¡Podría acostumbrarme a vivir así! La verdad es que estoy tranquila, todo este entorno me resulta acogedor y cómodo.

10 de la noche
Me propongo sumirme en un plácido sueño. Ya está todo preparado, solo me quedan unas cosas de última hora para mañana. Acabo de volver de la cena, ha ido genial. Mañana me recoge Sandy, que es la primera con la que me reúno, así que nada de estrés respecto a llegar tarde o encontrar el sitio. Ya ha merecido la pena esta experiencia, sólo con que la gente de aquí me dedique este tiempo y podamos colaborar en el futuro, me compensa.

6 de febrero (el gran día)
7.30
¿Puede haber mejor forma de levantarse? Me desperezo en una cama que es blanda como una nube y tiene cinco almohadas... hmmm, he dormido casi nueve horas. Va a tener razón mi abuela: nací para princesa. De hecho, ayer me iba a haber dado un baño para relajarme pero leí que hay sequía en California y cambié de idea... ya me lo daré en Seattle, que otra cosa no, pero agua tenemos.

En fin, miro el móvil y veo una increíble cantidad de mensajes: SMS, WhatsApp, Facebook, Instagram... personas de allí, personas de aquí. Todos se acuerdan de mí, me mandan su energía positiva y sus buenos deseos. No puedo quitarme la sonrisa de la cara, ¿cómo no voy a dar lo mejor de mí después de esto? Se lo debo. Mientras me hago un moño, miro en el espejo el mensaje de mi camiseta morada de la Universidad de Washington, que reza: "be boundless (sé ilimitado)" y mi imagen me devuelve una sonrisa. Eso pienso hacer, a la ducha, a disfrazarse de persona formal, a desayunar y a por el día.

21.12
Vaya día... la entrevista ha ido genial. No sé si les habré gustado o no, pero al menos creo que lo he hecho bien. No me he puesto demasiado nerviosa y creo que he sabido contestar a lo que me preguntaban. Eso sí, ha habido un par de incidentes de los míos, mis preferidos son, por orden cronológico:

(1) Cuando he dicho "puke the patients" en vez de "poke the patients" (algo así como “vomitarles a los pacientes” en vez de pincharles), espero que no se diesen cuenta…
(2) Cuando he descubierto que el pantalón que me acababa de comprar para ir elegante tenía varios agujeros. Me he pasado el día tapándolos de forma estratégica.
(3) Cuando el Uber me dejó en el sitio equivocado y no encontraba el correcto.
(4) Cuando al final del día no conseguía encontrar un baño público, la biblioteca requería un carnet para entrar y acabé colándome en un edificio para hacer pis.
(5) Cuando el conductor que debía llevarme al aeropuerto me canceló el viaje y casi pago 15 dólares más por ser hora punta y no querer esperar en la lluvia.
(6) Cuando casi me quedo por el camino por culpa de la nieve.

 Voy por partes.

El desayuno fue muy a lo "California" un batido de fruta fresca cargado de antioxidantes, un té Chai orgánico y un bagel de pan de espelta con "bacon" de pavo. Sandy me recogió un poco tarde y fuimos para la clínica del dolor infantil de Stanford. Tras acabar de charlar con ella, me entrevistó una médico. La verdad es que fue un poco seca, no me miraba a la cara y nos sobró tiempo... por último me vi con una psicóloga que es un amor, muy dinámica y entusiasta. La vedad es que, aunque no me cojan, creo que he hecho muy buenos contactos.

Tras eso llamaron a un Uber para mí y me dirigí al laboratorio de dolor pediátrico de Stanford. El conductor me dejó donde no era y tuve que andar un rato bajo la lluvia hasta que di con el sitio. Ahí me cité con otra postdoc, a la que llamaremos Gina, y me invitó a comer. La chica es súper maja, muy entusiasta también y muy amable. Le pregunté si en la zona había clases de tango y qué tal eran las zonas de naturaleza por los alrededores: me encantó la respuesta a las dos preguntas.

Creo que alguna vez os he comentado que Seattle es la cuarta ciudad más cara de EEUU, pues bien: San Francisco es la segunda y está muy por encima de LA, que es la tercera. He hecho mis averiguaciones y parece que se puede vivir con el sueldo que tendría si me cojen y que se puede llegar a los sitios en transporte público.

Estaba acabando de comerme la ensalada (también muy Californiana: espinacas con edamame, quinoa, tofu, semillas de lino trituradas y unas cuantas cosas más) cuando de pronto dice Gina "mira quién está ahí". Me giro y veo a la jefa. Yo sin la chaqueta, con la boca llena y rezando por no tener espinacas entre los dientes cuando le sonreí dándole la mano. En fin.

Volvimos al laboratorio y expuse mi presentación. Sólo asistieron tres personas: la jefa, Gina y la asistente de investigación. Eso sí, se unió a nosotros otro chico más por videoconferencia. Creo que fue bien, no me trabé demasiado y creo que contesté a las preguntas de una forma bastante decente.

Tras eso, me reuní con la asistente de investigación y el chico de la conferencia y finalmente con la jefa. Me hizo preguntas del tipo: dónde te ves en 5 años y en 10. Le expliqué que claramente me veía en Málaga, y todo el plan que había trazado para conseguirlo. Le pareció bien. Al finalizar me despedí de todas con un abrazo, me pareció curioso, lo tomé cono una buena señal: incluso si no me seleccionaban, al menos les había gustado.

Al finalizar las entrevistas, cogí un bus gratuito que me dejó en el campus de Stanford para ver la arquitectura y demás. Llovía bastante, pero me dio igual. Los edificios, pintados de color marrón claro, me recordaron a la escenografía de La máscara del Zorro, no sé por qué. Al doblar una esquina, me encontré con unas galerías coronadas con arcos, que recordaban un poco a un monasterio. No pude evitar preguntarme cuántos grandes científicos habrían tenido la idea que les dio el Nobel paseando por aquellos lares. En resumen, me ha parecido un lugar mágico al que me encantaría volver.



El día había sido largo, ya sólo quedaba volver a casa. Ya sabéis que por cómo soy yo, demasiado bien estaba yendo la cosa: resulta que en Seattle se tiró nevando todo el día con lo que eso conlleva: cortes de luz, carreteras y escuelas cerradas y caos general.

Ashley se había ofrecido a ir a recogerme pero me dijo que no sabía seguro si iba a poder porque habían cerrado su calle durante el día. Le dije que no se arriesgara, que se quedase en casa que yo podía coger un Uber o el tren, en caso de que no hubiera conductores dispuestos a salir con ese tiempo o que la autopista estuviera cerrada. Me dijo que vendría si podía.

Ya en el aeropuerto de San Francisco vi que habían cancelado el vuelo anterior al mío y me temí que de verdad la cosa estuviese tan mal como para que los aviones no pudieran aterrizar. Por suerte salimos sin incidentes, aunque llegué con bastante retraso. Menos mal que Ashley pudo recogerme… es más linda, la pobre despierta hasta tan tarde. Aun así, no pude meterme en mi apreciada cama hasta pasada la una, pero lo hice con la satisfacción del deber cumplido y la promesa de que la incertidumbre no duraría mucho tiempo.

En teoría debería saber algo la semana que viene, os mantendré informados. Gracias por seguir ahí.

Índice del blog (para acceder a todas las entradas)
Página de Facebook (para estar al día de las novedades)

Suscripción al blog (para que os lleguen las entradas por email)