martes, 29 de diciembre de 2015

¡Regalo de Reyes!

No, no me he equivocado. No me he saltado el post de fin de año, ni me ha dado por publicar en miércoles para volveros locos ni nada de eso, simplemente escribo hoy para que me de tiempo a tener listo un post muy especial para el domingo después de Reyes.

Empecé esto sin esperar mucho, como forma de teneros cerca, de estar entretenida, de dar forma a una de mis pasiones, incluso como terapia... suponía que se perdería en el abismo de internet y poco más. No esperaba recibir todo el cariño, apoyo y comentarios del tipo "me engancha" o "es como si estuviera allí" y creo que es lo que más le puede gustar leer a un escritor. Cuando es tu abuela quien te lo dice no te sorprende (ojo que es una de las personas más "leídas" que conozco, valoro mucho su opinión: un besito, Abu) pero cuando personas con las que llevabas siglos sin hablar, desconocidos de Sudamérica, amigos de tus padres o personas que acabas de conocer te dicen cosas parecidas, empiezas a plantearte que quizás sea algo objetivo.

Como me habéis regalado todo eso, quiero que ese post sea un regalo para vosotros ¿Queréis saber lo que tendrá de especial? Muy sencillo: vosotros decidís el tema. ¿Tenéis curiosidad sobre algo?, ¿Os quedasteis con las ganas de saber algún detalle en los post anteriores?, ¿Queréis que vaya a cotillear o a sacar fotos a algún sitio de Seattle?, ¿Os gustaría que os hablase de mi opinión o de cómo he vivido alguna cosa en particular?

Si la respuesta a alguna de esas preguntas es "sí", lo que tenéis que hacer es, chan chan: ¡decírmelo! La cuestión es cómo. Pues tenéis dos opciones:

1.- Id a la página de Facebook, buscad la publicación y poned un comentario. Podéis hacerlo aquí.

2.- Dejad un comentario en este mismo post (ahora puede hacerlo todo el mundo, no hace falta registrarse). Como me consta que algunos aún os hacéis un poco de lío, lo explico paso a paso:

Opción A: estoy leyendo esto desde un ordenador. ¡Bien! El camino más corto, simplemente ve hasta la parte de abajo y pon un comentario.


Por cierto, esa cajita misteriosa de abajo es para recibirlo en el email

Opción B: estoy leyendo esto desde un email. Pincha aquí y haz lo mismo de la Opción A.

Opción C: estoy leyendo esto en un móvil. En teoría debería ser lo mismo... pero como algunos me decís que no os va, deberéis ir abajo del todo y pinchar en "ver versión web". Ahora podéis continuar con la Opción A.


Si después de esto alguien me vuelve a decir que no sabe hacerlo, creo que perderé la fe en la humanidad...

Uno de mis principales aprendizajes de 2015 es que hay que atreverse. Gracias a haber dado este paso, escribir y compartir lo que escribo ya no es una fantasía. Podría haber ido mal pero entonces ya lo sabría y haría algo al respecto (aunque fuese dejar de publicar). Por eso me gustaría terminar el año con ese consejo: atreveos. 

No os quedéis con las ganas. Dejad que 2016 os proporcione la respuesta a todos esos "¿y sí...?" que se quedaron atrapados en 2015. A lo mejor besáis algunos sapos, sí, pero al menos no seguiréis con la fantasía de que son el príncipe azul ¡Brindemos por 366 días de mirar de frente! 

El mundo es de los valientes, Soletes.

PD: espero vuestros comentarios, tenéis hasta el día de Reyes :)

sábado, 26 de diciembre de 2015

7. Wet Christmas

En Ciudad Esmeralda no nieva en Navidad casi ningún año. Lo que muy probablemente caerá del cielo es agua. Por eso, en lugar de una “white Christmas” (blanca navidad) creo que aquí tiene más sentido llamarla “wet Christmas” (navidad mojada). En el post de esta semana relato cómo han sido mis primeras navidades lejos de casa, cómo se vive la fiesta en el norte de la Costa Oeste de EEUU.

20 de noviembre
Se han pasado. ¿Cómo puede ser que aún no hayan celebrado Acción de Gracias y ya estén poniendo villancicos en el supermercado? Me he puesto de mal humor, no sé por qué, anda que no habré escuchado veces a Mariah Carey cantar “All I want for Christmas is you”… creo que no ha sido por la canción, quizás es porque me he hecho consciente de que por mucho que mi mejor regalo de Navidad hubiese sido estar con los míos, eso es justo lo que no podré tener.

Esto estaba ya así en noviembre

9 de diciembre
Me da un poco de pena pensar en las navidades. Me imagino el momento de ir a buscar, entre todos, los regalos para la familia y me da sentimiento saber que yo no estaré involucrada en ese proceso. También me imagino los preparativos de la comida, a todos poniéndose guapos, cómo es el momento de abrir los regalos o de estar todos juntos. Supongo que, como siempre, cuando llegue la hora de la verdad no será para tanto. Estaré distraída y no será tan duro.

Aquí empiezan pronto con las decoraciones también
 
18 de diciembre
Hoy ha sido la fiesta de navidad para los residentes de mi comunidad. Uno de los agentes inmobiliarios me ha abrazado al llegar. Había champán, picoteo, vecinos con jerséis de renos (sí: los jerséis feos navideños existen, no son un mito) y he visto un par de abuelillas bajar encorvadas, envueltas en una bata, recolectar un poco de comida en un plato y marcharse silenciosamente (algo fácil cuando vas en zapatillas). Una de ellas llevaba un peluche bastante grande. Los vecinos no parecían muy abiertos a interactuar con personas que no conocieran, he terminado hablando y jugando al billar con una pareja de la India que me ha invitado a ir a su boda allí. Ha sido todo un poco raro.
 
Carteles navideños de los dueños de la comunidad
 
19 de diciembre
Hoy estoy algo melancólica: es el concierto de Navidad de la Universidad de mi ciudad y no voy a poder ver mi hermana cantando. Ayer fue el amigo invisible entre los compañeros de mi antiguo trabajo y no pude estar presente. Se acerca la Navidad, me da pena saber que la voy a pasar sola pero no sé si será casi peor para los que se quedan en casa, para mí todo es nuevo, para ellos el contexto no cambia y se dan cuenta de que les falta algo: yo. En fin, que el “wet Christmas” puede que no sea sólo por la lluvia, sino también por mis ojos. A ver cómo llevo estar separada de la familia en “la época más maravillosa del año”, en especial porque desde que vivo fuera (5 años ya) las navidades eran para mí sinónimo de estar junto a los míos.
 
Uno de los impresionantes escaparates que decoran el centro
 
21 de diciembre
Las galletas tipo turrón siguen apareciendo por los pasillos de la oficina. Y yo que pensaba que al no estar en casa no iba a ser una lucha el controlarse para no acabar con unos cuantos kilos como regalo de Reyes... Pascueros, pegatinas que simulan ser copos de nieve y hasta luces de Navidad decoran los puestos de trabajo. Hoy me he encontrado a una chica con un gorro de Santa Claus y calcetines de elfo en la sala de descanso.
 
También se lleva eso de poner árboles enormes en la calle
 
23 de diciembre
Hoy es uno de esos días en los que resulta fácil. Resulta extremadamente fácil el ejercicio de dar las gracias por 3 cosas antes de irse a dormir. De hecho me sale de forma automática, sin querer. Un muñeco de nieve me sonríe desde mi mini árbol de Navidad, el primero que tengo en mi vida, y pienso en lo linda que fue Laura al regalármelo. Tuvo el detalle cuando apenas nos conocíamos, me lo regaló a modo de “housewarming present” una costumbre que tienen aquí de reglarte algo para poner en casa cuando te mudas.
 
Estos son los susodichos
 
De las cálidas luces que proyectan sus pequeñas bombillas, mi vista pasa a asomarse por la ventana. Me quedo perdida en la noche, observando cómo los rascacielos me hacen guiños desde sus ventanas. Se repite entonces una sensación que experimentaba a veces en mi anterior ciudad: me asomaba al balcón, me quedaba escuchando los ruidos del barrio por un momento y me hacía consciente de que todo eso (la libertad de tener un piso, el poder ser independiente) lo había conseguido con mi esfuerzo. Era una sensación de saber que mis pasos me habían llevado a ese bienestar. Y mi mente entonces no puede dejar de ser consciente de que no ha sido sólo gracias a mí. Pienso en mis compañeros, en mis profesores, jefes, amigos, en mi familia… todos piezas únicas e increíbles del diseño de lo que soy hoy. Ahora es mi oído el que toma el control de mis pensamientos y da las gracias al destino por haberme presentado a Patrick Watson.
 

De nuevo me sorprendo al descubrir que estoy ilusionada por vivir el día de mañana y pasado: Nochebuena y Navidad. En un país donde no hace ni dos meses no tenía conocidos, tengo dos planes geniales. Mañana voy a cenar a casa de Carmen, una chica del grupo de españoles con la que he conectado muy bien, así también conoceré a más gente. Pretendía ir en autobús hasta su casa (en la quinta puñeta hacia la derecha), con este tiempo, con el transporte público funcionando regular, cargada con cosas para la cena… pero no me parecía bien que viniera la pobre a por mi, así que no le dije nada. Al final se ha ofrecido ella a recogerme, así que nada: otra vez en plan señorita.
 
Para rematar, el día de Navidad mi jefe me ha invitado a su casa. Me da un poco de vergüenza porque va a ser una cena íntima familiar pero con lo cálidos que son no me cabe duda de que será genial. Laura iba a ir (y yo en su coche, estos viven cinco puñetas más lejos que Carmen, no se puede ir en autobús) pero le surgió otro plan, así que me recogen también.
 
Aquí es cuando me paro y me pregunto: ¿y esto? De verdad, a veces nos quejamos de las personas, a veces hay momentos en los que no me puedo creer que sea tan “pupas de la vida” pero otras… simplemente no puedo creer que tenga tanta suerte, que haya tantas personas a mi alrededor que se porten así de bien conmigo.
 
 Aquí los edificios guiñadores
 
Muchos me dicen que soy valiente por haber venido tan lejos sola. Y puede ser. Pero de verdad que me estoy sintiendo arropada, de verdad que estoy a gusto en mi piso (una sorpresa se avecina al respecto, por cierto), sigo alucinando con el trabajo, haciendo cosas de las que no me creía capaz, creciendo, soñando… en definitiva, que no me arrepiento para nada de mi decisión de venirme a vivir aquí. También me alegra saber que sigo teniendo amigos de verdad en España que se acuerdan de mí a pesar del caos que suponen estas fechas y dedican tiempo a hablar conmigo.
 
El tiempo aquí es asqueroso, sí, la comida… hmmm corramos un tupido velo y hay muchas cosas que no me caben en la cabeza pero creo que en el fondo eso no hace más que reforzar lo que ya sé, como diría mi querida tocaya: “en casa se está mejor que en ningún sitio”.
 
24 de diciembre
7 de la tarde
Ha sido un día raro, nunca había trabajado en Nochebuena (tampoco es que me haya matado hoy, todo sea dicho) y creo que ahora entiendo un poco mejor a todos esos médicos de guardia, camareros, personal de seguridad, taxistas, periodistas o quien quiera que le toque dar el callo mientras la gran mayoría de los mortales se divierte. Vas recibiendo mensajes de WhatsApp con fotos ñoñas, vídeos cursis y festivos, el Facebook se llena de personas con gorritos de Papá Noel y cuernos de reno. Ves las mesas rebosantes de platos, los jersey festivos, y se hace raro. Es como cuando en pleno febrero ves las fotos en bañador de aquellos que se han ido de viaje de fin de carrera al Caribe. Te gustaría vivir lo mismo que ellos pero tampoco es que tengas la disposición de estar ahí en medio… quizás es como cuando vas a una fiesta, no bebes nada y tus amigos están “contentillos”. Por una parte te gustaría estar en su rollo y pasarlo así de bien, pero no. Pues así es como me he sentido hoy. No he tenido esos nervios en la barriga al prepararlo todo, esa ilusión por reencontrarme con mis tíos y mis primas como cada año pero no me está dando tanta pena como esperaba. A ver, un poco sí. Pero como siempre: no es tan malo. Pienso que ya vendrán más años, que así valoro más lo que me pierdo. He de decir que un poco de cuerpo de fiesta sí que tengo, a ver qué me espera en casa de Carmen. Jujuju.
 
Laura hoy me ha dado mis regalos, yo estoy esperando a Reyes porque pensé que le haría más ilusión. La verdad es que no me esperaba tantas cosas: un clavel aéreo (una mini planta muy graciosa), licor, bombones y un palo de selfie.
 
1.45 de la mañana
Es madrugada. Madrugada de verdad, casi las 2 de la mañana, toda una hazaña estar despierta a estas horas en este país. La cena ha estado genial: he comido jamón serrano por primera vez desde que llegué a Seattle, en una tapa con huevos de codorniz que estaba riquísima, también había queso y chorizo, y lomo a la mostaza antigua,  todo regado con un vinito español y otro de California. Carmen es un amor, además de hacer la cena y traerme hasta aquí nos ha regalado un calcetín lleno de chuches, y nos ha preparado un juego para la sobremesa. Hoy he practicado mi inglés, me he reído y he tenido una noche diferente. Una vez hube llevado el gorrito de elfo y el de Papá Noel un buen rato, tuve que tragarme mis pensamientos de las horas anteriores sobre lo lejano que me parecía todo eso.
 
Ñam, ñam
 
25 de diciembre (fun, fun, fun)
Son las nueve de la noche y estoy exhausta, ha sido un día larguísimo. Esta mañana tuve un maxi Skype con mi familia. Habría unas 20 personas a la vez en mi salón, se fueron algunas y llegaron más… fue muy bonito, cantamos villancicos típicos de Extremadura, me pusieron un poco al día de sus vidas, les conté un par de curiosidades, vi a una peque que hacía mucho que no veía. Me dio un poco de pena al principio, pero después se me pasó.
 
A las 4.30 me recogió mi jefe para cenar a las 5. Me sorprendió que tuviese un coche deportivo azul intenso, no sé por qué me me imaginaba un Mustang o algo así, en algún color oscuro o plateado. La media hora de camino fue agradable, hablamos de comida, de las luces de Navidad y cosas por el estilo. Cuando casi llegábamos a su casa, pude comprobar que las ostentosas luces navideñas de las películas son reales, sus vecinos además decidieron que incluir un muñeco de Darth Vader, con su espada laser encendida, sería el colofón perfecto para este año.
 
Hasta al Space Needle le han colocado un "gorrito" de luces a modo de árbol de Navidad

¡La cena estaba deliciosa! Una receta francesa de estofado con una ternera que casi se deshacía en la boca, ensalada de: espinacas, pasas, nueces, pera al horno y tostadas con queso azul, patatas asadas con romero y calabaza a la plancha con un toque de pimienta. De postre hemos tomado mi ya clásica tarta de piña.
 
Sencillamente, me encanta
 
¡Me han regalado una cesta enorme llena de cosas apetitosas! También dos CDs de música folk antigua. Esto es genial, genial para conocer esta cultura y entender estas tradiciones. De nuevo me han llevado y traído, de nuevo me he sentido muy cómoda y de verdad que he pasado una noche cálida y agradable. En un momento dado, me encontré a mí misma intentando explicarles la expresión “tener más años que un saco de gnomos”, en fin, yo y mis cosas… espero no haberles espantado.
 
Parece que he sido una niña muy buena, tengo más cosas de las que podría haber imaginado
 
---
Si tuviera que resumir mi impresión general sobre las fiestas, diría que no son muy diferentes a las de España: las familias se reúnen, se intercambian regalos, se come más, se compra mucho, se escuchan villancicos y todo está decorado. Hasta tienen el típico mensaje de Navidad, sólo que en vez de darlo el Rey lo da el Presidente. Quizás las principales diferencias sean que no hay tantos días de vacaciones y que no se celebra el día de Reyes. Siento si ha sido una decepción en ese aspecto, veremos si fin de año se vive de manera diferente. Lo sabré y lo sabréis la semana que viene. Hasta entonces, que disfrutéis del último suspiro de este 2015 que casi casi se nos va.


PD: mientras terminaba de escribir estas líneas una buena amiga me ha dicho que ha sido mamá por primera vez. Ese sí que ha sido un regalo precioso. Les mando un beso especial a ella y a su bebita.

sábado, 19 de diciembre de 2015

6. Vértigo

Puede que algún día, por casualidad, uno de mis nietos encuentre mi blog por internet, si es que sigue existiendo, y me pregunte “¿abuelita, esta eras tú?”. Quizás algún día todo esto me parezca un sueño, quizás se torne un recuerdo borroso, el recuerdo de alguien que fui en otra vida, como aquellas artistas que miran con nostalgia las portadas que ocuparon décadas atrás.
 
Pero ahora toca vivir para luego poder recordar, toca dar ese salto de fe e ir haciendo equilibrios sobre la cuerda floja que se mece en el vacío. Toca hacerse gigante a pesar de sentirse pequeña. Sonreírle al espejo cuando la imagen que te devuelve tiene doble ojera. Agradecer, cuando sales a la calle, que la lluvia no es demasiado fuerte y tienes un abrigo impermeable.
 
Hoy voy a hablaros de mi trabajo aquí, no sobre lo que hago (si os interesa lo puedo contar más adelante) si no de cómo funcionan las cosas en el ámbito laboral que conozco: la investigación, la universidad, los hospitales. Así que poneos cómodos y preparaos para viajar a lo que una compañera de mi anterior trabajo llama el “pink research world” (el mundo rosa de la investigación).
 
 Os presento el edificio donde trabajo 

El departamento de la Universidad de Washington en el que trabajo está en la planta 14 de uno de los muchos hospitales que tiene Seattle. Para subir necesitas poner una acreditación en el ascensor. Cuando entras, lo primero que ves es una especie de “sala de espera para científicos”.
 
No creáis que van a poner el “Hola”, no no, The Lancet y similares
 
Si giras a la derecha puedes ver los despachos de los jefazos (con puerta y ventanales que dan al exterior) y una colmena de cubículos donde trabajamos el resto de los mortales.
 
Aquí vivo yo
 
Muchas veces hay chocolatinas o dulces en el pasillo, en uno de los muebles. Parece ser que por las fiestas, o porque la repostería es uno de los pasatiempos preferidos de los habitantes de la ciudad en esta época del año. Si seguimos avanzando, encontramos el cuarto de impresión, con material de oficina que puedes coger si lo necesitas. Debo confesar que nunca me he aventurado más allá, por lo que no sé quién vive al otro lado.
 
Si giramos a la izquierda salimos a un pasillo por el que se accede al Break Room o sala de descanso, una especie de cocina con neveras, microondas, tostadoras y un grifo de agua caliente, lista para el té.
 

Aunque la mayoría de personas come cualquier cosa delante del ordenador, me gusta venir aquí a hacer una pequeña pausa
 
Si continuamos por el pasillo, llegamos a una fuente y finalmente a un cuarto de baño muy bonito. Es de esos cuyas cisternas y grifos se activan solas. Hay hasta loción de manos al lado de los lavabos.
 
No se ve, pero por haber hay hasta un dispensador de compresas y tampones y un espejo de cuerpo entero
 
Aparte de eso, hay una sala de conferencias pequeña que se puede reservar para reuniones y una más grande con unas vistas impresionantes. Los viernes suelen hacer reuniones a medio día, por lo que no es extraño que por la tarde haya todo tipo de “sobras” en el Break Room para los que quieran degustarlas.
 

Aquí las vistas (estas son las fotos que no había podido conseguir la semana pasada)
 
¿Y las personas? Mi jefe es genial: los horarios son flexibles, puedo ir a España cuando quiera, participar en los proyectos que quiera (dentro de lo posible, en los que me interesen), puedo colaborar con otros grupos de investigación y podré hacer terapia con pacientes con discapacidades (en inglés, claro). Se me presentan un montón de retos por delante.
 
A Laura ya la conocéis, es la chica del cubículo de al lado, la que me ayudó con el tema de los muebles (y con mil cosas más). He tenido mucha suerte de que esté ella aquí, pues está siendo también mi Cicerone en el mundo laboral. También es doctora y es casi la “mami” del proyecto principal en el que voy a trabajar.
 
Luego tenemos a los coordinadores del proyecto: personas que se encargan de los aspectos éticos, administrativos, de recursos humanos, contratan al personal, envían los materiales, velan por la confidencialidad y demás.
 
Por último, y no menos importante, tenemos a los asistentes de investigación. Ellos se encargan de entrevistar a los participantes, concertar visitas, hacer el reclutamiento para el estudio, transcribir datos y otro sinfín de cosas. Tenemos uno muy apañado que por las mañanas nos saluda con un “buenos días, doctoras” en español. Me encanta.
 
Además de ellos dos hay varios catedráticos a los que no conozco, personas de otros departamentos y personal de administración. Me llama la atención la multiculturalidad que hay. También la integración de los diferentes perfiles profesionales para estos macro proyectos, viniendo de una universidad pequeña (pequeña pero matona, ojo, que somos muy competentes) en la que el “yo me lo guiso, yo me lo como” está a la orden del día, la verdad es que estas cosas me dejan con la boca abierta. No me extraña que lleguen a ser tan productivos, de hecho, es el segundo departamento de ciencias médicas que recibe más fondos en EEUU. Glups.
 
Aparte de tener mil publicaciones y proyectos de millones de dólares también reciben premios como este (aunque, si soy sincera, no acabo de captar el significado de las vuvucelas esas).

Desde que llegué tengo el síndrome del impostor, esa sensación de “yo no debería estar aquí”, para que me entendáis: me siento como si fuera una estafa piramidal en la que he ido engañando a mis jefes o supervisores poco a poco y me pregunto cuándo llegará el momento en el que se den cuenta de que “no soy para tanto” y me digan que me vaya. Supongo que es normal al principio, que ya le iré cogiendo el truco y adaptándome al ambiente, a la altura del piso 14 y de las personas que lo ocupan, que iré aprendiendo poco a poco a superar el vértigo.
 
Y hablando de adaptarse al ambiente: hace un par de semanas empecé a colaborar con otro centro de investigación. Si pensaba que lo de la planta 14 era genial, lo de la planta 6 es el paraíso… pero lo dejo para un futuro post, que hay mucho que contar.

----
Bueno Soletes, esto es todo por esta semana. Esta vez el post ha sido más descriptivo y con más fotitos, para que tengáis una idea del escenario de la historia. Tengo una invitación a una cena de Navidad, así que creo que el siguiente post será interesante, pues hablaré sobre cómo son estas fechas por aquí. Os recuerdo que podéis ver el índice con todos los post aquí  

PD: algunos me habéis dicho que os gustaría dejar comentarios pero no podéis hacerlo. He activado los comentarios públicos, a ver cómo van, y otra opción es que los pongáis en la página de Facebook

¡Mil gracias por seguir ahí! Muchos besos y felices fiestas.