domingo, 23 de abril de 2017

48. Emerald City Comicon (ECCC) y todo lo que aconteció después…

Hola Soletes,

Esta semana os traigo un Post muy especial. Como ya os comenté, he tenido a mis hermanas de visita durante dos semanas y lo hemos pasado genial. Lo que aquí os traigo es la visión de una de ellas sobre el primer fin de semana, en el que tuvo lugar el Emerald City Comicon . A efectos del blog, nuestros nombres serán los de los personajes de los cuales nos disfrazamos. Supongo que no os sorprenderá, pero no hace falta cambiar el mío. La que escribe es Wonder Woman.

Domingo 5 de marzo, 8:00 h
Amanecimos con la mirada puesta en la ventana del piso, observando un día nublado pero con una luz especial, pues había llegado “El día C”. Mientras realizábamos nuestra metamorfosis hacia todo tipo de personajes heroicos y fantásticos, se creaba una atmósfera de nervios, ilusión, curiosidad… pero no podíamos ni imaginar lo que nos íbamos a encontrar aquel día. Bajamos los 10 pisos y nos miramos una última vez en el espejo grande del vestíbulo.

Ahí estábamos. Las cuatro totalmente metidas en nuestras nuevas identidades: Dorothy acompañada de Tormenta (integrante de los X-men), Tristeza (uno de los sentimientos protagonistas de la película Inside-out) y Wonder Woman. Debido a la vestimenta que requería la situación, no íbamos todo lo abrigadas que deseábamos, por lo que tomamos aire, nos mentalizamos y nos lanzamos al mundo exterior. Resultado: ¡¡Qué frío!! (menos mal que el edificio donde tenía lugar el ComiCon estaba a unas calles de distancia del piso).

12:30 h
Tras un paseo bajo las nubes de Seattle y un poco de su lluvia alcanzamos la entrada del edificio.  Ya de lejos veíamos a todo tipo de personalidades: padres e hijos con disfraces a juego, robots de galaxias lejanas, monstruos muy reales que te miraban fijamente, etc. 


El antes y después de cenicienta

Miedo


Un sexy pie de hobbit

Un super sexy Uruk hai

Y si lo que te van son los elfos, podías ir a ponerte orejas

Nada más llegar fuimos como buenas exploradoras a pedir un mapa y un horario, aunque ya teníamos clara nuestra primera parada: Tom Felton (intérprete de Draco Malfoy en la saga Harry Potter) venía al ECCC (Emerald City ComiCon) para hablar con los fans y contestar a sus preguntas. A pesar del inglés a velocidad de vértigo pudimos entender historias muy curiosas y nos pareció una persona muy amable y simpática.

Un poco antes de terminar, para evitar la salida masiva de los asistentes, salimos del “Main Stage” y nos dirigimos a los puestos donde vendían todo tipo de artículos relacionados con el mundo del cómic: camisetas temáticas, artículos firmados por personalidades como Stan Lee, juegos de mesa, caricaturas o dibujos realizados por artistas, cómics antiguos pero bien conservados… vamos, el paraíso friki. Dimos unas vueltas, compramos varios artículos, pero de repente algo sucedió… Dorothy se paró en seco, dirigió su mirada al suelo y se posó en uno de sus chapines rojos que parecía haber decidido jubilarse en aquel preciso instante. “Oh no, ahora no” era la frase que se leía en su rostro. Podéis pensar: bueno no es el fin del mundo… pues casi.

Esta era la situación: eran las 15:20 h de la tarde y teníamos contratada una foto con Jason Momoa (muy conocido por su papel de Khal Drogo en Juego de Tronos) que había venido a promocionar su próximo papel como Aquaman en el universo de DC Cómics. La hora de la foto era las 15:45 pero debíamos estar en el hotel (sí, era en otro edificio diferente que estaba enfrente de la convención) a las 15:30 h, por lo que debíamos encontrar una solución YA. Conclusión del imprevisto: Wonder Woman le prestó a Dorothy sus botas poderosas y junto a Tormenta corrieron raudas y veloces hacia su piso para coger otros zapatos mientras Tristeza y Wonder Woman (descalza) se quedaron con las cosas en el Comicon. Minutos después aparecieron Dorothy (con zapatos propios) y Tormenta, le devolvieron los zapatos a Wonder Woman y las cuatro corrimos para llegar a tiempo al otro edificio.

Mientras subíamos en el ascensor hacia la planta 3 donde se realizaban las fotos no pudimos evitar mirarnos en el espejo y reírnos de la situación, casi podían escucharse los latidos de los corazones acelerados por tantas emociones juntas. Se abrió el ascensor y salimos a un pasillo donde esperaban más asistentes de la convención. Seguimos unos carteles que nos llevaron a una fila interminable para la foto pero habíamos llegado a tiempo: misión cumplida. Tras un tiempo de espera llegó uno de los momentos más ansiados del día: ahí estaba Jason con una sonrisa de oreja a oreja mirándonos mientras los organizadores nos decían: ¡Come on!, ¡Come on!

Nos colocamos apresuradamente mientras intentábamos hacer mil cosas a la vez: salir decentes en la foto, disfrutar el momento, memorizar ese instante… pero fue todo muy rápido, aunque sacamos la conclusión de que Jason es una buena persona y muy simpático (y es más guapo en la vida real). Salimos de la sala todavía conmocionadas por la situación y nos paramos un momento para decidir nuestro siguiente movimiento: volver al ECCC para terminar de ver los stands y sacarnos algunas fotos más con los demás visitantes.

17:15 h
Cierran las puertas del ComiCon, nos despedimos del lugar pero nos fuimos con la sensación de haber disfrutado como niñas. Siguiente misión: no morir de frío mientras esperábamos el Uber para ir a nuestro siguiente destino --> Vía Tribunali (restaurante italiano). Conseguimos llegar con éxito. Una vez dentro del sitio, sentadas y calentitas nos dimos cuenta del hambre que teníamos. Pedimos una comida variada con un poquito de Italia en cada plato y por supuesto un postre que nos elevó al cielo: Media Luna de Nutella.

18:50 h (pero como si fuesen ya las 12 de la noche…)
Fuimos andando desde el restaurante hasta nuestra siguiente parada, un bar llamado: Unicorn. Todo en la calle era colorido: pasos de peatones de arcoíris, árboles decorados con luces también multicolores, brillantina en parte de las aceras… estábamos entrando en un mundo diferente…y de repente nos topamos con la puerta del Unicorn. Mientras le enseñábamos el pasaporte al portero del local e intentábamos mantener nuestro calor corporal podíamos entrever un poco el interior del sitio pero nada, repito, NADA, nos preparó para lo que iba a acontecer aquella noche.

Habíamos leído que esa noche realizaban un espectáculo sobre los Beatles y proyectaban la película “Yellow Submarine”, de 1968, por lo que nos acercamos a los que parecían que cobraban la entrada. Les encantó que estuviésemos disfrazadas y que hubiésemos estado en el ComiCon y nos señalaron unas escaleras que bajaban a donde todo sucedería…

19:15h
Las cuatro sentadas en la mesa central frente al escenario donde estaba proyectada la imagen de una especie de híbrido con: cara de dientes de sable, pinzas de cangrejo, cuernos de ciervo y alas de águila, todo brillante al que llamaban “The Glitter Beast” (la Bestia de Purpurina)

Ahí tenéis a la maestra de ceremonias y el bicho

No tardamos en descubrir que se trataba de un espectáculo de Drag Queen. La concurrencia era casi más impresionante que cualquiera de las otras cosas que sucedieron... había que estar allí para entenderlo. Casi antes de empezar, Dorothy ya se había hecho amiga de los de la mesa de al lado. A lo largo de la noche se intercalaron actuaciones de algunas Drag Queen (con voces impresionantes) que versionaban canciones de los Beatles y la proyección de la película con la que pusieron unas reglas: cada vez que saliera una referencia a los “Blue Meanies” (unos personajes azules de la película) se tomaba un trago de la copa, cada vez que hubiese un número musical otro trago y cada vez que Ringo Star hiciese el idiota otro trago. Puede parecer una tontería, pero cada vez que pasaba alguna de esas cosas durante la proyección se escuchaba una voz grave desde nuestras espaldas que decía: DRINK. Todo esto junto a la ya surrealista proyección, hacía que la experiencia fuese como “fumarse un porro, pero sin fumarlo” (palabras textuales de una de las espectadoras).

Una escena de la película con los Blue meanies

A estar alturas, Dorothy ya cantaba las canciones cogida de la mano de su nuevo amigo que, por cierto, tuvo el detalle de invitarnos a una ronda de cocteles a las cuatro. Esa fue una de las historias que nos encantó de aquella noche: aquel chico tan amable había ido con su pareja, con la que estaba casado. Nos contaron que ambos se llamaban Brad (por poner un nombre inventado, como siempre) y que al casarse, al ser los dos hombres combinaron sus apellidos (en Estados Unidos las mujeres suelen adoptar el del hombre cuando se casan), lo que hicieron fue juntar parte del de uno de ellos Both y del otro Well (lo del apellido es real, si lo cambio no tendría gracia), así que ahora ambos se llamaban Brad Both-Well (Brad ambos-estamos-bien).

Cuando acabaron los espectáculos y la película, estábamos inmersas en un mundo extraño, impactadas por lo que acabábamos de vivir, pero disfrutando de cada momento. Todavía con el aura de locura y de que todo puede suceder, nos despedimos de los Brads, subimos al piso de arriba y le dijimos adiós a nuestro querido unicornio.

22:30 h
La siguiente misión de la noche se presentaba de forma amenazadora ante nosotras: hacer la compra con el efecto de las copas que nos habíamos tomado en nuestra anterior parada. Puede sonar extraño pero es algo que suele suceder cuando quedas a cenar a las 6 de la tarde y los supermercados cierran a media noche (Dorothy dice que debería ser considerado como una nueva disciplina deportiva, bautizada como “drunk shopping”). Todo fue sorprendentemente bien porque seguimos una técnica ancestral infalible: hacer Zig-Zag por los pasillos para evitar perderte y poder ver todos los productos. El reto no acabó ahí… al ser casi la hora de cerrar, las cajas normales no estaban abiertas y nuestra única opción para poder pagar y volver a casa eran unas cajas en las que autoescaneabas tus productos y pasabas la tarjeta para pagar. Fue toda una proeza ya que el audio de la caja registradora se puso en español latino y comenzaba a dar unas órdenes muy extrañas. A pesar de todo, pagamos y cargamos nuestras cuatro bolsas de papel y nos dirigimos a la salida de la tienda.

Fue entonces cuando nos encontramos con un chico que comenzó a intentar adivinar de qué personaje iba cada una. Los acertó casi todos y no sabemos si por los nervios o por qué, se le cayó el móvil al suelo con la mala fortuna de romperse su pantalla. Nos quedamos quietas sin saber que decir, pero pareció no importarle demasiado. Tras todo esto, salimos por fin de la tienda y esperamos impacientes al Uber que nos llevaría de vuelta al calorcito de nuestra habitación en el piso.

00:45 h
Realizada la metamorfosis inversa, nos dimos las buenas noches y nos refugiamos en la comodidad de nuestras camas para despedir aquella mágica noche. Surrealista sí, pero no le cambiaríamos ni un solo detalle, pues eso es lo que hace imborrables los recuerdos, momentos que ocurren de una manera perfectamente imperfecta.

FIN

Fin de ese primer día narrado por Wonder Woman (¡muchas gracias!) y editado por una servidora. Como habréis podido comprobar, algunas fotos tienen mayor calidad de lo acostumbrado. Gracias a la cámara de Tristeza podré mostraros las maravillas del Noroeste del Pacífico en alta definición. Estad atentos porque en el próximo Post os relato una de las experiencias más surrealistas que he vivido en USA, incluye desde un viaje por carretera a través de la península de Olympic, hasta la presencia de lo que, estamos convencidas al 90%, era un hombre lobo... ya lo juzgareis vosotros mismos.

Nos vemos en dos semanas, Soletes.

domingo, 9 de abril de 2017

47. El amor es lo que tiene

Será porque acabo de volver, será porque, por primera vez en un mes, tengo tiempo a solas, será la primavera, será porque hoy he elegido para pasear un camino desconocido... la cuestión, Soletes, es que hoy estoy reflexiva.

---

Seattle en primavera es como esas ciudades de la Italia renacentista que te sorprenden con monumentos escondidos tras cada esquina, solo que mi querida Ciudad Esmeralda lo hace con cientos de flores. Algo mágico flota en el aire estos días, y no es sólo el polen. Mire donde mire lo veo: personas que han venido aquí a encontrarse con ellos mismos, personas que han venido a encontrar a otros, a conocerse, personas que pasean silenciosas, personas que miran fijamente el mar como buscando algo que quizás aún ni sepan que existe. Me complace haberme unido a ellos hoy, me alegro de haber venido, no negaré que casi me puede la pereza del domingo, no negaré que casi me superan las nubes negras de la mañana.

El miércoles, sin ir más lejos, mi agotamiento me hizo casi no ir a clase de tango, casi perderme los cerezos en flor. Me habían dicho que con la lluvia y el viento ya no quedarían casi flores, que sería un rollo verlos bajo la lluvia y no merecía la pena. Mi cabezonería hizo que no quisiese conformarme con la versión pesimista que me estaban vendiendo. No pude alegrarme más de mi decisión: aquella plaza en la que había estado varias veces, esa que otras veces me mostraba sólo árboles desnudos, me ofrecía ahora un espectáculo digno del Sueño de una noche de verano.

Si los cuentos de hadas existieran, sucederían allí. Todo era rosa, la cadencia con la que los pétalos se desmayaban de forma perezosa sobre el césped era hipnótica. Y ahí en medio estaba yo, capucha puesta y boca abierta, viendo como otros se hacían fotos para anunciar su compromiso o embarazo. Me resulta curioso pensar en las decepciones y en las sorpresas. A punto estuve de no venir por los que decían que no era para tanto, por los que vaticinaban que, debido a la lluvia estaría todo embarrado y apenas quedarían flores. Pero, ¿qué sería de Seattle sin su lluvia? Como tantas otras veces, me alegro hasta el infinito de haber vencido al frío y la pereza, de haberme atrevido a salir a la lluvia.





Quizás lo mismo ocurra con las personas, quizás no debamos dejarnos llevar por la "pereza" que implica conocer a alguien, quizás no debamos escuchar a los que nos dicen que no merece la pena porque, ¿y si se equivocan?. A veces pienso que el "amor" (en referencia a la pareja) es una ilusión, un engaño que crean los humanos para sentirse menos miserables… que los grandes amores no son más que el vano recuerdo de una ilusión: algo que terminó demasiado pronto, antes de que empezase a echarse a perder, como la foto de una rosa recién cortada, cuyo sino no es otro que acabar podrida y devorada por el moho o los gusanos. No sé, quizás es solamente una visión pesimista de las relaciones humanas, pero creo que (en general) la gente se conforma. Los que están solos se quejan de ello y los que tienen a alguien se quejan de sus parejas y ansían la libertad. Otro reflejo más del inconformismo de nuestra sociedad, del querer tenerlo todo y, por tanto, no ser feliz con nada. Queremos etiquetar: esto es amor, esto pasión, esto compromiso, esto "conexión"... anda ya, hombre, ¿qué más dará? Lo único real es lo que vives en un momento dado y a lo que estés dispuesto a atreverte y a sacrificar para mantenerlo vivo. 

Supongo que el secreto de las relaciones largas es reenamorarse. La cuestión es que para ello hacen falta esfuerzos, hace falta salir de la cama, ponerse el chubasquero, las botas y darle una oportunidad a lo que sea que esté esperando ahí afuera. Soletes, ya os lo he dicho antes: estoy enamorada de Seattle (amar una ciudad es fácil) y ahora que llevo un año y medio y sé que me quedan dos más tengo que asegurarme de que la iré amando más todavía, de que la querré y la disfrutaré a pesar de su lluvia y de sus días grises. Con eso en mente, recorro hoy el puerto, volviendo a enamorarme, a pensar en la pena que me va a dar cuando me vaya pero aun así atreviéndome a vivir lo que la ciudad me ofrece ahora.

Entonces lo veo, pegado en una barandilla, en mi esquina preferida, la que está cerca de “Ye Olde Curiosity Shop” y ofrece una vista de la noria. Hay una nota (plastificada para que la persistente lluvia no la deshaga) que dice algo así como: "En agosto de 2016 S & M se besaron en esta esquina y descubrieron que eran más que amigos. Coge a tu ser querido entre tus brazos y fúndete con él en un beso interminable, tal y como S & M hacen siempre que pasan por este lugar mágico".




Supongo que siempre habrá esquinas, lugares de las diferentes ciudades que marcaron nuestra historia que nos arrancarán una sonrisa o un recuerdo cuando pasemos por ahí. Lo que no puedo evitar preguntarme es: ¿qué habrá sido de S & M?, ¿seguirán volviendo de verdad a esa esquina?, ¿les ocurriría como en la canción de Vetusta Morla "en mitad del relámpago llegó el mal de altura, fueron sed en el aire pero boca en la tierra"?. ¿Y luego qué?: ¿serán dos desconocidos?, ¿vivirán felices comiendo perdices?, ¿o estarán, como en la canción, "echándose tanto de menos que les da por despegar en avenidas de pegamento, clavados por las rodillas"?. Quién sabe... a lo mejor mi futura novela incluya un relato sobre lo que pasó con ellos en aquella esquina.

Un rato después vuelvo a la que hace tiempo decidí que sería mi playa preferida. Un velero me saluda, igual que en año nuevo de 2016, la última vez que estuve aquí. Hoy está nublado pero, aun así, hoy veo esa playa con otra magia, hoy tiene perspectiva. En aquel enero me enamoré, hoy le tengo cariño. Supongo que entonces, después de todo, es posible que lo mismo pase con las personas.




---

Bueno Soletes, hasta aquí estas reflexiones tan primaverales y que hablan de un tema que no había tocado todavía pero me habíais pedido más de una vez. Se me han juntado, en las últimas semanas, varias situaciones inesperadas que me han hecho reflexionar sobre esto y, ahora mismo, lo veo así... igual dentro de un par de post os cuento algo totalmente diferente. En fin, que viva la primavera y las sangres alteradas.

Por primera vez desde hace tiempo voy a estar varias semanas seguidas por aquí, así que iré publicando poco a poco (cada dos semanas) todo lo atrasado. Luego tengo jaleos y vuelos a mitad de mayo, junio y julio... pero ya os iré informando. De momento os adelanto que el post de la semana que viene relata lo que ocurrió en el ECCC.

¡Disfrutad de la Semana Santa los que tenéis vacaciones!


Índice del blog (para acceder a todas las entradas)
Página de Facebook (para estar al día de las novedades)
Suscripción al blog (para que os lleguen las entradas por email)  

sábado, 1 de abril de 2017

46. Verde esmeralda

Hola Soletes,
¿Me habéis echado de menos? He estado tanto tiempo sin escribir porque estuvieron aquí mis hermanas y luego me fui dos semanas a mi adorada tierra. No me he olvidado de vosotros, escribo este post porque os merecéis que os saque de dudas y terminar con la incertidumbre de mi futuro laboral. Acabo de llegar a Ciudad Esmeralda y me ha pasado como siempre: me ha costado irme, ha sido de esas veces en las que me resisto a hacer la maleta hasta el último momento. Ha sido duro sabiendo que voy a estar cinco meses largos fuera y que me voy a perder acontecimientos importantes, pero me ha gustado llegar y tener un poco de calma. Me ha gustado llegar sabiendo lo que voy a estar haciendo durante los dos próximos años y medio. Lo retomo donde lo dejé, con actualizaciones sobre mi estado laboral (y mi futuro en los próximos años, claro). Si queréis recordar cómo quedó la cosa, lo podéis leer aquí.  

Lunes 20 de febrero
La entrevista con los de Irlanda ha ido genial, quieren conocerme en persona así que iré a verlos a final de marzo (por si me aburría, parece que me toca meter en la agenda ir a conocer el país de Europa que está el primero en la lista de los que me faltan por conocer).
Es todo muy raro, me refiero a esto de las entrevistas. Cuando ya casi tenía un pie en Stanford esa opción desapareció. Y de repente aparece la opción de Irlanda: lluvia vs. lluvia, vaya novedad. De repente me da pena irme de Seattle. De repente quiero estar cerca de casa. De repente recuerdo que ni siquiera tengo una oferta de trabajo todavía. ¿Y si no me sale nada?, ¿Y si me salen las dos cosas? Ay, madre. No sé qué hacer, la verdad. En fin, habiendo dormido cuatro horas creo que no puedo pretender tomar una decisión sabia. Creo que lo mejor será irme a dormir, consultarlo con la almohada, y hablarlo mañana y pasado con mis amigos y familia. Supongo que cuando tenga más datos de cada una de las opciones me resultará más sencillo poder hacer balance. Quién sabe, a lo mejor para entonces se ha abierto una opción nueva.

Es curioso. Nunca hubiera esperado que Irlanda fuese una opción. La cuestión es que, de alguna manera, lleva formando parte de mi vida desde que era pequeña. Cuando tenía tres años tuve una profesora de inglés, la primera, que era irlandesa. Su madre me regalaba braguitas de encaje porque decía que le parecía una niña muy mona. De hecho, bien pensado, el primer inglés que aprendí fue irlandés. Mi profesora see llamaba Mery. Fue mi primera pérdida significativa… murió de cáncer cuando yo tenía 4 ó 5 años y lo recuerdo perfectamente. Dejo una última voluntad y un libro para mí. El libro se titula Modern Irish short Stories. Su último deseo, o al menos uno de los últimos, consistió en que algún día supiese suficiente inglés como para poder leer ese libro. Ahora lo tengo en mi estantería esperando a que me atreva a comprobarlo. De alguna manera sería bonito que pudiese ir a vivir a su isla. Creo que si lo hiciera intentaría averiguar si su madre sigue viva para contarle lo que ha sido de mí. ¿Qué clase de aventuras me esperarían en un nuevo país? Por un lado, me da pereza conocer otra cultura, otra vez, pero por otro estaría mucho más cerca de casa. Aunque, no sé por qué creo que tendría menos libertad en ese puesto de trabajo, y eso no me conviene para nada. Este es un gran punto a favor del Hospital de Niños.

Miércoles 22 de febrero
Me acaban de invitar para una entrevista formal en el Hospital de Niños. Ya pensaba que su silencio indicaba que no estaban interesados, pero parece que, de momento sí. Me quejaba yo de no haber hecho una entrevista de trabajo hasta ahora… ¿quieres sopa?, pues toma tres tazas. Ay, ¿y ahora qué? Cada día me acuesto y me levanto con posibilidades nuevas. Cien pájaros volando y ninguno en mano… ¿Qué pasará? Pues espero saberlo pronto porque la intriga me tiene de los nervios.

Sábado 25
Los de Irlanda no han dado señales de vida y dijeron que me contestarían al día siguiente… Eso unido al hecho de que no pude hacer preguntas durante la entrevista, me tiene un poco mosca. Si el lunes no han dicho nada, contactaré con ellos para preguntarles. Necesito saber cómo va a organizarse el tema de las publicaciones y si podré seguir colaborando con gente de fuera mientras esté allí, pues eso es algo crucial en mis planes futuros. Si no me gusta la respuesta no perderé días de estar con los míos, dinero y esfuerzo en ir a verles en persona.

La del Hospital de Niños me dijo en su momento que no estaba segura de tener fondos suficientes para contratar a alguien a tiempo completo. Creo que por eso no ha querido decirme nada hasta ahora, por no tener nada seguro que ofrecerme. En fin, voy a ver si soy capaz de dejar de pensar en todo esto hasta no tener más detalles de cómo son mis opciones.

Viernes 3 de marzo
Hoy tengo la entrevista formal. A pesar de no haber dormido mucho la noche anterior, no me cuesta nada. Es distendida, nos reímos, hablamos con confianza y termina haciéndome una oferta formal de trabajo. Me quedo de piedra. ¿En serio está pasando? Me conoce, ha trabajado conmigo y aun así ¿me quiere en su equipo? Es más: debido a eso me quiere en su equipo.

Creo que esto puede marcar un punto de inflexión, que puede ser el principio del fin de mi síndrome del impostor, ese que me hace creer que estoy engañando a la gente, que cuando descubran que no soy tan buena me van a decir que me vaya a mi casa. Pero por una vez creo que no es posible... esta mujer me conoce bien y no es tonta para nada. Es más, hace hincapié en que no solo me quiere por mi CV sino por mis cualidades personales. Wow. Ya de paso me entero de que en Stanford al final no han cogido a nadie, que han decidido que como el laboratorio está empezando mejor “no coger más estudiantes internacionales”, osea, que la cosa estaba entre yo o nada y al final fue nada.

Tras pensármelo un poco, decido parar el proceso de selección de Irlanda y aceptar. Difícilmente podría encontrar otro sitio donde vayan a velar tanto por mi formación y mis intereses. Además, me ahorro mudarme, aprender las normas del nuevo sitio, etc. El equipo es increíble y el hospital prestigioso, creo que me esperan aventuras con las que ahora ni si quiera puedo soñar. Me hace mucha ilusión, creo que me lo voy a pasar muy bien mientras hago cosas interesantes. Me da un poco de pereza saber que esto implica dos inviernos más en Seattle, pero me encanta saber que podré disfrutar de todo lo que la ciudad me ofrece durante dos años más. Ya lo dije desde el principio: estoy un poco enamorada de ella y me sigo enamorando cada día. En resumen: que seguirá habiendo blog para rato porque pienso explorar todos los rincones del Noroeste del Pacífico que me quedan.

Ay Soletes, si algo he aprendido a estas alturas de mi vida, es que las señales a veces no significan nada. Creo que son como los consejos: debes estar atento y escuchar, pero sólo seguir los que crees que te pueden servir.

 ¡Hasta pronto!


Índice del blog (para acceder a todas las entradas)
Página de Facebook (para estar al día de las novedades)

Suscripción al blog (para que os lleguen las entradas por email)