sábado, 10 de junio de 2017

52. Más sabe el diablo por viajero que por diablo

Mi profesor de psicología del ocio y el turismo decía que un viaje es una experiencia que se disfruta tres veces: al prepararlo y planificarlo, durante el mismo y al recordarlo. Además, los viajes te abren la mente, te hacen conocer otras culturas, otras formas de vivir sumergiéndote en ellas y en sus paisajes, su comida, su ritmo de vida, sus expectativas sobre lo que es apropiado… Además, te ponen a prueba: no es raro que interpretes mal un mapa y termines en la otra punta del sitio al que querías ir, que no te quede otro remedio que hacerte entender por alguien que no habla tu idioma o que, por no faltarle al respeto a tu anfitrión, acabes comiéndote ese plato típico que juraste que no probarías. Pero hay cosas que sí se pueden prevenir: no hay nada que deje más chafado que perder un avión por organizarte mal o verte muerto de hambre o frío, o cargado cuan burro por no hacer bien la maleta.

De eso precisamente es de lo que quería hablaros hoy. Mis queridos padres (les llamaré Enrique y Emma en honor a los tíos de Dorothy) vienen de vacaciones a Ciudad Esmeralda el próximo jueves y se quedan aquí dos semanas. Ellos han viajado por Europa antes pero nunca han cruzado el charco, así que me encontré a mí misma haciéndoles listas de cosas importantes y dándoles consejos sobre lo que para mí es obvio pero que puede que para quien no esté acostumbrado a los viajes largos no lo sea.

Ya que tenía la idea medio montada, he decidido compartirla con vosotros y crear una especie de “To do list” para viajes intercontinentales (aunque muchas cosas se pueden aplicar a cualquier tipo de viaje en avión). Está organizada por orden cronológico, desde los preparativos hasta la llegada a la ciudad, y dividido en secciones para que os sea más fácil encontrar lo que buscáis. Pues lo dicho: pongo a vuestro servicio mi experiencia adquirida en 20 vuelos intercontinentales y unos pocos más (he perdido la cuenta) de corta distancia. Como ya he comentado alguna vez, no me considero una aventurera en absoluto, pero a fuerza de tanto viajar hay cosas que me salen solas, en fin, que más sabe el diablo por “viajero” que por diablo. Aquí van:

Antes del viaje
A la hora de comprar el vuelo
  •  Os recomiendo mirar en Kayak y Google flights usando los calendarios de precios y buscarlos con tiempo. Cuando veáis algo decente mirad por si acaso en la aerolínea, que a veces están más baratos.
  •  Elegir “fechas flexibles” os puede ahorrar bastante dinero.
  • Otro truco es mirar en aeropuertos cercanos (eso sí, aseguraos de que no os salga más caro el viaje de una ciudad a otra o que tengáis que pagar una noche de hotel porque el vuelo es muy temprano).
  • Al elegir los asientos, lo ideal es un sitio cerca del ala, que es donde menos se notan las turbulencias. Si tenéis prisa en una escala, entonces mejor en la parte de delante. Esto puede hacerse normalmente después de comprar el billete, no hay que esperar al check in.
  •  Si tenéis alguna intolerancia alimentaria o preferís un menú especial (vegetariano, Kosher…) podéis hacerlo online.
  • Merece la pena dedicar un momento a haceros una cuenta de viajero frecuente. Si viajáis mucho, más tarde podréis canjear las millas por descuentos o vuelos, o si no podéis regalarlas. En mi experiencia, también te hacen más caso si hay algún problema.

Papeleos y gestiones
  • Haz fotocopias de todo y ponlas también en Dropbox, Google drive o envíatelas por email.
  •  Apúntate en el registro de españoles viajando al extranjero.
  • Consulta la web del Ministerio de Asuntos Exteriores, allí encontrarás recomendaciones sobre vacunas, zonas peligrosas del país al que viajas y diversos consejos (si por desgracia ocurre algún desastre como una guerra o un terremoto, te tendrán localizado y sabrán que tienen que buscarte).
  • Avisa al banco de que estarás fuera para que no te cancelen las tarjetas si ven un pago “raro”, más aún si vas a estar en otra zona horaria, porque puede que te llamen para confirmar el pago cuando abran, mientras tú estés durmiendo.
  •  Seguro de salud, imprescindible para ir con tranquilidad. Si viajas por Europa la tarjeta sanitaria europea es suficiente. Si vas fuera, a no ser que tengas un seguro privado con cobertura mundial, deberás contratar uno. Yo recomiendo IATI seguros, mis hermanas tuvieron muy buena experiencia con ellos.
  • Mira las condiciones de roaming de tu compañía de teléfono. Por ejemplo, con Vodafone ahora no te cuesta más caro.
  • Asegúrate de mirar la forma más barata de cambiar dinero. A veces lo mejor es tu banco, a veces incluso sacar en un cajero del país de destino. Por ejemplo, con EVO no hay comisiones por cambio de divisa.
  • Mira la página web del aeropuerto al que te dirijas a ver con cuánto tiempo de antelación recomiendan llegar: a veces en verano hace falta mucho más (y no es bueno confiarse), pero algunos aeropuertos lo gestionan muy bien y no es agradable descubrir que has madrugado para llegar tres horas antes “por si acaso” y luego descubrir que tienes que esperar dos horas en la puerta de embarque sabiendo que tienes casi un día de viaje por delante. También podéis investigar si tienen wifi gratis para los viajeros.
  • Si no conocéis bien el idioma del país que visitáis, una buena idea es que la persona a la que vais a ver (o la agencia de viajes) os escriba una carta en el idioma local explicando quienes sois, por qué vais, durante cuánto tiempo y su número de contacto. Así podréis presentarla en la frontera si no os entienden bien.
  • La mayoría de los aviones tienen entretenimiento para los vuelos largos. No obstante, a veces la selección de películas en un idioma que entendamos puede ser reducida, la salida de sonido puede no funcionar, etc. Llevar música descargada o algún libro electrónico en el móvil o la Tablet os puede salvar del aburrimiento o el hastío.
  •  Si no vais a tener datos móviles en el sitio al que vais y no queréis ir cargando con mapas en papel, podéis descargarlos en vuestro móvil con la aplicación de Google maps y tenerlos disponibles sin conexión. Así podéis explorar las ciudades (o los bosques) sin miedo a perderos, a no ser que sea esa la idea, claro…
  • Aseguraos de que el país al que vais no exija visado para entrar (o exención de visado como el ESTA para EEUU o el ETA para Canadá). OJO: hay páginas que son un timo y pretenden cobrarte cientos de dólares por dichos documentos cuando las oficiales (en los links de antes) te piden en torno a 10 dólares.

Maleta de cabina
En mi opinión, esto es tanto o más importante que la maleta de bodega (si es que decidís facturar), puede marcar la diferencia entre un vuelo genial y uno agobiante.
  • Los líquidos en una bolsa de plástico transparente, si no queréis que los guardias de seguridad os canten las cuarenta.
  •  Chicle. ¿Se os tapan los oídos al despegar y aterrizar? Masticad un chicle durante esas fases y problema resuelto.
  • Almohada para el cuello: ideal para que no se te caiga la cabeza en el de al lado si los asientos no son de los que tienen orejeras.
  •  Zapatillas de viaje. Sí, para el avión. Supone una enorme diferencia pasar 9, 11, 13 horas o las que sean en la comodidad de unas zapatillas en lugar de zapatos apretados. La ropa también debe ser suelta.
  • Aspirina infantil: se recomienda tomar una en los vuelos largos para mejorar la circulación y evitar la hinchazón de piernas.
  • Algo para hidratar los labios y los ojos. El aire de los aviones suele ser bastante seco, unas lágrimas artificiales y un cacao apañado pueden hacer milagros.
  •  Algún analgésico. Los nervios del viaje, el madrugón, el cargar con la maleta, el estrés de que vaya todo bien, el ruido… es posible que como consecuencia os pueda doler la cabeza. No viene mal tener algo a mano, son muchas horas para estar aguantando.
  •  Un bolígrafo. Para rellenar el formulario de aduanas, apuntar la cinta por la que saldrá la maleta o dejarle una nota de amor al azafato.
  • Kleenex. No hace falta que explique para todo lo que sirven, ¿no?
  • Carpeta transparente para llevar los papeles. Para evitar microinfartos pensando que os habéis dejado el pasaporte en casa y poder ir poniendo todo lo que os den en el mismo sitio: tarjetas de embarque, resguardo de la maleta, formulario de aduanas…
  •  Pañuelo grande de tela. Desde abrigaros el cuello hasta taparos la cara si no queréis que vean cómo se os cae la baba mientras dormís.
  •  Guía Lonely Planet. Son mis preferidas para investigar de forma independiente. Además, pueden hacer el vuelo de ida más ameno y ayudaros a planificar el viaje mientras voláis.
  •  Snacks sanos. En los vuelos largos a veces te ceban, pero no siempre son cosas sanas o con fibra: cacahuetes, pretzels, galletas… a veces te hacen desear tener algo más fresco que llevarte a la boca. Los tomates cherry, las zanahorias baby, un puñado de cerezas o una manzana pueden venir genial para estos casos (o para las escalas), tienen mucha agua y mucha fibra (y antioxidantes para ayudar con el jet lag). OJO: si os sobran tiradlos antes de pasar aduana si no se pueden llevar vegetales al país (no pasa nada por tenerlos en el avión).
  •  Cargador de móvil y adaptador de corriente. Si son de los que van con USB mejor, porque algunos aviones sólo tienen eso.

Maleta de bodega
En este caso cada uno decide, aquí lo más importante es hacer acto de conciencia y pensar si de verdad necesitáis ocho camisetas para cinco días, ese bolso tan mono que sólo pega con esos zapatos tan incómodos, y cosas por el estilo… Solete: visualízate a ti mismo acarreando la maleta por esos aeropuertos de Dios, cargando con ella en las posibles estaciones de metro sin escaleras mecánicas, respira, y vuelve a pensar lo de las camisetas.
  • Líquidos grandes. Es obvio, vale, pero por si acaso.
  • Que no cunda el pánico si se te ha olvidado algo: hay tiendas. Si no sabes cómo se dice en el idioma de destino, San Google será tu amigo.
  • Bolsas de plástico herméticas. Puedes guardar desde ropa sucia hasta los restos de ese paquete de arroz que te puede salvar de morir de hambre.
  • Botiquín. Este “por si acaso” nunca está de más, sobre todo si en el país al que viajes hay algún medicamento que no sea fácil encontrar. Lleva la receta (o una carta del médico) por si te ponen problemas en aduanas.
  • Ropa ligera que te puedas poner en capas: algo fresco (es verano) pero también algo cálido para el avión y las noches, no importa dónde vayas.
  • Sitio libre. Para los recuerdos, caprichos y demás.
  • Pon toallitas suavizantes dentro para evitar el olor a cerrado.
  • Asegúrate de no llevar nada prohibido y de declarar los alimentos en aduanas si la legislación del país lo exige para evitar malos ratos. Por ejemplo, a EEUU y Canadá no se pueden traer carnes, fruta

Vuelo
Si habéis llegado al avión: enhorabuena, lo habéis conseguido. Hora de sentarse, relajarse, y tomárselo con calma.
  • Para empezar lo que os comentaba en el apartado de la maleta: zapatillas, aspirina y chicle.
  • Bebed mucha agua. El jet-lag se parece bastante a una resaca: los síntomas empeoran con la deshidratación. Aceptad bebidas cuando os las ofrezcan y si necesitáis más: pedidlas, que para eso están las azafatas.
  • Moveos. Es importante que deis algún que otro paseo por el pasillo, vayáis al servicio, os estiréis… ayudará bastante a que no se os hinchen las piernas.
  • Y hablando de ir al servicio: la “hora punta” suele ser después de comer, así que es buena idea ir cuando veáis que pasan con los carros hacia la parte delantera para empezar a servir las comidas. También es buena idea ir cuando anuncien que falta media hora para aterrizar o justo al bajar: tened cuidado con no meteros directamente en una cola de inmigración o fronteras porque entre eso, la maleta, etc. a lo mejor pasa una hora antes de que encontréis otro baño.
  • Si bebéis vino, que sea blanco. No es broma, he sido testigo de verdaderos dramas causados por el derramamiento de vino tinto… el blanco no se ve.
  • Antes de bajar: repasad que no os hayáis dejado nada (en el bolsillo del asiento, en el compartimento superior), más vale dedicar unos momentos a asegurarse de que esté todo, os lo dice una a la que el jet lag le jugó una mala pasada y se dejó el poster cuando iba a un congreso.
  • Calma en la frontera. A veces hay cola. A veces la cola va lenta. Estamos cansados, queremos llegar… Es importante mantener la calma y ponerle buena cara al agente de seguridad de turno. Recordad que el premio está justo al otro lado. Volver a casa siempre es más rápido y fácil en ese sentido.

Al llegar…
Pooor fin en tierra firme y con permiso para recorrer vuestro destino soñado. Momento de hacer un último esfuerzo y no dejar que el cansancio os gane la batalla.
  • Llegar a vuestro destino. Si habéis hecho los deberes sabréis si hay algún tren desde el aeropuerto. Si no, un Uber os puede sacar del apuro. Si no tenéis ni idea de la mejor opción para llegar a la ciudad/ hotel, preguntad en el punto de información del aeropuerto antes de montaros en un taxi que os pueda dejar sin el presupuesto de medio viaje.
  • Nada de siestas. Si podéis, es mejor aguantar hasta que se haga de noche en el destino, eso os ayudará a coger el ritmo antes y disfrutar al máximo de los días.
  • Melatonina. Una pastilla media hora antes de dormir hará que os entre sueño y que no os despertéis en mitad de la noche. Es la hormona que produce nuestro cuerpo de forma natural cuando se hace de noche, no crea adicción ni tiene efectos secundarios. Se venden sin receta.
  • Salid al sol. Para ayudar al cuerpo a recuperarse y adaptarse lo mejor es un paseo al aire libre.
  • Mucha agua. Sí, sigue siendo necesaria una buena hidratación.
  • No seáis tímidos. Mezclaos con la gente del lugar, preguntadles por los mejores sitios para comer, dónde ver una puesta de sol, algún bar secreto…
  • Probad la comida o bebida del sitio, es parte de la experiencia.
  •  Perdeos… En lugares seguros y cuando tengáis tiempo (no el último día antes de coger el vuelo de vuelta). Una de las sensaciones más mágicas es salir un día sin mapa y girar a izquierda o derecha, o parar a placer según lo pida el cuerpo.
  • Llevad una cuenta de gastos, sobre todo si vais muchos días y la moneda es diferente de la vuestra, no es agradable estar el resto del año “castigados sin ocio” porque se nos haya ido de las manos el viaje en cuestión.

En concreto en Seattle…
En esta última sección os hablo de las cosas que son imprescindible saber para los turistas de Ciudad Esmeralda.
  • Alojamiento: los hoteles son muy caros, mejor empezad por AirBnB.
  • Por la noche evitad Downtown en torno a la tercera y la cuarta avenida y el Distrito Universitario.
  • Cuidado con las horas punta de trafico: podéis tardar hasta el triple de lo habitual en ir de un sitio a otro (suelen ser de 7 a 9 y de 4 a 6, más o menos).
  • Si tenéis pensado ir en bus, llevad el cambio justo (2.50$ o 2.75$) o se quedarán el billete que les deis. Guardad el ticket, ya que sirve para hora y media. Si vais muchos días mejor comprad una tarjeta (Orca), las venden en las estaciones y en algunos supermercados.
  • Llevad algo impermeable y con capucha, no importa la época del año.
  • Siempre hay cosas gratis por hacer.  Pinterest puede ser una buena fuente de información de cosas permanentes, y los eventos de Facebook de cosas puntuales (simplemente id a “eventos” y filtrad por ciudad).
  • El Citypass es un pack de entradas que podéis comprar y permite ahorrar bastante si queréis hacer lo más típico. Incluye: subida al Space Needle (de día y de noche), el acuario, un paseo en barco por el puerto, el museo de cristal de Chihuly y el MOPOP (un museo de arte pop y ciencia ficción).
  • Para orientarse: el mar está “hacia abajo” y las avenidas paralelas a él que van subiendo tienen números consecutivos (1st Ave, 8th Ave…). Las calles que las cortan tienen diferentes nombres.
  • En los Starbucks hay wifi gratis. Hay unos 400 Starbucks en Seattle. La ciudad tiene 700.000 habitantes. De nada.

Y hasta aquí los consejos basados en mi experiencia. ¿Qué os parecen?, ¿habíais probado alguno antes?, ¿tenéis uno infalible que no he mencionado? Estaré encantada de leer vuestros comentarios. Entre tanto, he de deciros que no sé si dentro de dos semanas podré publicar otro post, ni si quiera dentro de tres, así que: volveré cuando pueda, que quiero disfrutar de mis padres. Por cierto, ni mi banco es EVO, ni mi seguro IATI, ni mi compañía móvil es Vodafone (ni me pagan por mencionarlos, por supuesto, jajaja) simplemente los recomiendo porque creo que para esto dan las mejores condiciones, pero es sólo mi opinión personal.

¡Mil besos y a disfrutar!

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