lunes, 25 de abril de 2016

22. Las segundas partes nunca fueron… según lo esperado

Hola Soletes, hoy os cuento la experiencia de volver tras dos semanas en casa y algunas reflexiones inspiradas por ella. No me enrollo, aquí va:

5 de abril
Arriba, arriba, hacia el lugar donde se cumplen los sueños. Atrás quedan los días de abrazos y sol, el desorientarse en medio de lo que siento cuando estoy con otros para volver a centrarme en lo que siento yo. Es curioso cómo te sacuden estos cambios por dentro... No sé por qué pensaba que al haberme ido por primera vez, ahora sería más fácil, que no dolería tanto saber que voy a pasar otros cinco meses lejos de todo y todos. Pero duele, otra vez mis ojos empañados me hacen consciente de lo que dejo... Y ojalá siempre sea así, ojalá no deje de doler, ojalá no deje nunca de sentir que una parte de mí se queda allí, ojalá nunca deje de importarme ver a esas personas heridas por mi ausencia. Todo eso no es sino síntoma del amor que nos tenemos, de lo que nos importamos... Y eso me hace sentir viva, me hace sentir que esto es de verdad, que estoy viviendo mi vida, no pasando sin pena ni gloria por ella. No sé cómo explicarlo, es como si las emociones que normalmente pasan desapercibidas en el día a día a lo largo del año se concentrasen todas en una semana. No es que antes no me sintiese querida o que pensase que no me importaba nadie pero ahora se ha puesto de manifiesto con mucha intensidad, es como cuando estás medio seco después de ducharte y abres la puerta del cuarto de baño. El frío que entra te hace más consciente de las partes que aún permanecen mojadas, revelándolas y haciendo que las sientas con mayor intensidad. Pues esto es parecido, al volver tras tanto tiempo es más fácil distinguir qué personas te tocan de verdad y me ha sorprendido la cantidad de ellas que tengo en mi vida.
 
Ahora toca volver a centrarse, a ser productiva, a aprender y cuidarse. Creo que uno de mis objetivos será no acomodarme y salir a hacer planes y a conocer gente. Por mucho que ahora tenga más claro que nunca que cuando acaben los dos años volveré, quiero hacer de Seattle mi casa durante ellos. Quiero aprovechar esta época que seguro recordaré con cariño en el futuro.
 
6 de la tarde
Qué llorona estoy... No sé si serán las hormonas o qué pero tengo los sentimientos a flor de piel. Estoy en el segundo vuelo y el viaje está siendo sorprendentemente tranquilo y sin incidentes: nada de prisas ni cosas raras, funcionarios simpáticos y ningún problema en aduanas o inmigración. Me he sentido bienvenida al país de verdad... Quitando que había un bebé llorón en el primer vuelo y que ahora tengo a un ruso frito en mi reposa brazos todo ha ido como la seda. Ahora cuando llegue, en unas 5 horas, me recogen... Así que no me puedo quejar.
 
Me parece irreal que ya pasado mañana vuelva al trabajo y a mi rutina americana... Es como un sueño raro y “cool” a la vez. Me da pereza pero me ilusiona. Me pone triste vivir sola después de lo bien que he estado estas semanas pero me apetece volver a mi rutina de dieta sana y ejercicio, de meditar, dormir y escribir. Me apetece acabar de cerrar estos proyectos y comenzar algunos nuevos. Ahora mismo una parte de mi volvería a España a abrazar a mi familia y amigos... Pero sé que no podría permanecer así siempre, que el haberme vuelto con las manos vacías me acabaría pesando y no me lo perdonaría. Que al no ser yo un bien escaso, se les olvidaría demostrarme tanto que me quieren y las vivencias no serían tan intensas. Creo que lo vivido estos días es más bonito por ser único e irrepetible... Añorarlo sería como echar de menos lo vivido en un campamento de verano. En fin, puede que dentro de un tiempo viva sumida en algún tipo de estabilidad monótona en la cuál olvide lo que era experimentar estas emociones, puede que entonces tenga tiempo para escribir mi novela. Puede que entonces me venga bien echar mano de estos textos escritos entre lágrimas para recordar lo que sentí.
 
Lo bueno de todo esto es que no son lágrimas tristes sino de nostalgia, de felicidad por lo vivido y añoranza por el momento en que pueda vivir algo parecido otra vez. Pero nunca se sabe, me esperan unos meses movidos en los que viajaré y conoceré sitios y personas... Así que a saber qué más puedo vivir. Ahora toca respirar, tirar adelante hasta llegar a mi piso, descansar y ya mañana se verá.
 
6 de abril
10.00 AM
Ya estoy de vuelta. Vuelven las ambulancias rompiendo el silencio de la noche con sus sirenas, vuelven los personajes en el autobús, vuelve el inglés, vuelve la magia de los rascacielos.  Debo confesar que en cierto modo lo echaba de menos, me ha gustado volver y sentir que una ciudad tan diferente puede seguir siendo mía. Me parece extraño que sea familiar pero supongo que es mejor así. No puedo evitar sonreír y creo que esa es la mejor señal.

Ejemplo de espécimen autóctono que encontré en el autobus


16.00
He pasado el día con una amiga española que ha venido a un congreso. Hemos ido a un parque precioso, Carkeek park, y hemos disfrutado del solecito, charlando y riéndonos. La verdad es que me ha sentado genial.
 
Como para no gustarme...
 
Ah, justo para celebrar mi vuelta en los supermercados han puesto productos españoles. Pienso comprar todo lo que pueda que vea que no se caduca, incluidos los chocolates Valor.
 
Varios meses de antojos solucionados :)
 
7 de abril
Acabo de llegar y ya estoy agobiada. Hoy ha sido un día duro... mucho jaleo en el trabajo. Aun así he salido airosa  y he hecho muchas cosillas pendientes: papeleos, hablar con gente, mandar artículos, la colada, organizarme...
 
8 de abril
Acabo de volver y estoy como al principio: sobrecogida por momentos, escribiendo a diario. Con la sonrisa puesta todo el día. Pero esta vez es diferente, esta vez es mejor. Me sé de memoria los caminos, conozco los productos del supermercado, tenemos sol. Creo que ese es el principal cambio: esta ciudad se transforma con la primavera. Todo es colorido y brillante, hay miles de flores por todas partes, los cafés están llenos...

Cerezos Japoneses de Cherry Street
 
Este fin de semana es el Emeraldcity Comicon.  No sabía que teníamos uno. Me lo apunto para el año que viene. El desfile de personajes es digno de reseñar.
 
Lo que prometía ser un fin de semana tranquilo, uno en el que pudiera descansar del viaje, se está convirtiendo en el más movido desde que llegué: hoy cena de última hora en un etíope, mañana reencuentro con una compañera que ha venido y el domingo a ver las granjas de tulipanes.
 
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Me temo que aquí lo dejo por hoy. Se me cierran los ojitos y necesito descansar para empezar la semana con fuerza. Además, creo que el viaje al Valle de Skagit a ver los tulipanes, el regreso de Sam y lo que podríamos llamar “esta casa es una ruina” se merecen que los explique con toda la emoción y detalle con la que los viví.
 
Os dejo aquí los enlaces de siempre (ayer dejé una cosilla extra en Facebook, pinchad en el enlace si queréis cotillear):
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Mil besos y hasta dentro de siete días.

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