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lunes, 8 de enero de 2018

65. Todo, ahora


“Every inch of sky's got a star
Every inch of skin's got a scar
I guess that you've got everything now”
Everything Now, Arcade Fire

27 de diciembre
He estado 21 días sin escribir, siento que casi podría haber protagonizado un capítulo de la serie de documentales. Ya se ha pasado mi tiempo en España... como siempre, ha volado, y volando rumbo a Seattle escribo yo. Han sido unas semanas de estar muy arriba: nervios, acontecimientos importantes... pero todo ha salido bien y aunque exhausta, estoy muy contenta y sé que, por fin, me puedo relajar.

La vuelta al trabajo va a ser dura pero me la voy a tomar con calma... necesitaría unas "vacaciones de las vacaciones", como suele decirse, que no voy a tener. Aunque, bien pensado, como tampoco han sido vacaciones al uso (he trabajado a distancia), creo que simplemente me hace falta descansar. Tendré ocho semanas sin salir de la ciudad (a no ser que me tienten con ir de camping o algo así) y quiero aprovechar para reestablecer buenos hábitos de vida (básicamente volver a meter el ejercicio en mi rutina y cocinar cosas sanas). Pero este fin de semana me lo daré para estar en casa y descansar, a no ser que surja algún plan molón para fin de año que ya es este domingo, madre mía.

Casi pierdo el segundo vuelo, nos esperaron porque en el primer vuelo había 15 personas que también venían a Seattle. De momento voy alucinando con el avión de Norwegian en el que voy: la comida es más cutre que en Delta y si quieres manta y auriculares tienes que pagar, pero el avión es muy nuevo, tiene unas ventanas enormes cuyos cristales se oscurecen si pulsas un botón (en lugar de tener persianas), cabina presurizada para reducir el jet lag y puedes pedir cosas de la carta y del duty free desde el monitor de tu asiento y pagar con tarjeta de crédito ahí mismo. 



Al llegar a Seattle me esperaban tres sorpresas: 1) hora y media de cola para cruzar la frontera, 2) que mis maletas no han llegado conmigo (era de esperar por lo apresurado de la escala), 3) una imagen bastante inusual: la ciudad nevada. En fin, las navidades no han terminado, supongo que es apropiado. Vamos a por nuevas aventuras: ¿tendré por fin las "navidades blancas" que no tuve hace dos años?

29 de diciembre
Hoy, volviendo del trabajo he vuelto a tener esa sensación de puzle completado, de cómo unas cuantas piezas que habían estado dando vueltas se han colocado, al fin, en su sitio. Durante estos días en mi tierra se han cerrado etapas importantes con momentos muy bonitos: oficié la boda de dos amigos y pude ver lo felices que estaban, estuve con Ray la semana antes de defender su tesis y lo vi crecerse ante el final apoteósico de esa maratón y hacerlo de maravilla, renové el visado por última vez, una amiga tuvo un bebé… eso unido a seguir comprobando que el cariño de los míos (amigos y familia) no cesa aunque esté lejos.

A pesar de estar cansada y con jet lag, he ido al trabajo contenta, con ganas de hacer cosas, señal inequívoca de que me gusta lo que hago. He tardado poco en sentirme como pez en el agua en mi piso, en esta ciudad que es también un poco mía (lluvia incluida). Volvía por las ya oscuras calles, viendo cómo las luces navideñas se reflejaban en el húmedo asfalto, pensando si cenaría hoy mi sushi preferido o el falafel que acababa de comprar y ha sonado una canción que lo ha puesto todo en su sitio. Everything now de Arcade Fire me ha hecho sonreír desde dentro, una de esas sonrisas que te llegan a los ojos sin poder evitarlo: lo tengo todo, lo tengo ahora. Tengo estrellas brillando en mi cielo y cicatrices que me recuerdan lo que he aprendido. No tiene sentido querer más: cosas buenas, cosas malas, experiencias que no borraría por nada.

Es cierto que para seguir en contacto con las cosas que me importan (vida laboral y personal) tengo que ir volando de un lado al otro del mundo varias veces al año pero: ¿y qué? Me gusta viajar. Todo encaja de esa manera: allí sol, jamón y abrazos de los buenos; aquí un equipo de compañeros estelar, una ciudad que se hace querer y me ofrece experiencias únicas y libertad. Soletes, cierro 2017 sabiéndome feliz, sabiendo que quizás no se pueda tener todo en el mismo momento y lugar… pero que las decisiones que he ido tomando me han llevado a esta situación de amoldar el mundo y estirar el tiempo para llegar a lo más cercano posible a ello. Estoy a gusto y con ganas de seguir proponiéndome retos, y creo que eso es lo que importa.

Ya tengo planes para Nochevieja: iré a cenar a mi italiano preferido con Barbara, luego iremos a una fiesta de su edificio (de 10 a 12, como la mayoría de las fiestas aquí terminan cuando empiezan las de España) para, finalmente, subir a la azotea a las 12 para ver los fuegos artificiales que tiran desde el Space Needle (cosa que he querido ver desde que llegué, en aquellas primeras navidades en Ciudad Esmeralda). De nuevo las cosas salen casi mejor que si las hubiera planeado… mi objetivo era no estresarme y lo he hecho dejando que todo pase como tenga que pasar. Las uvas sí que las tengo, por supuesto, y me las comeré con mi familia por Skype. Mis maletas están a punto de llegar, así que tendré hasta un vestido medio decente que ponerme. Lo dicho: aunque da casi miedo decirlo, parece ser que todo encaja.

31de diciembre de 2017
Último día del año. ¿Por qué será que tenemos que esperar a que algo acabe para ponernos a hacer balance? Los días se suceden unos tras otros, secciones de 24 horas, que agrupadas en 365 (o 66) nos hacen ver que los años pasan, que cumplimos uno más, que nos hacemos viejos, etc. Pero es una ilusión, el tiempo es continuo y no se detiene por nadie. Es cierto que, de alguna manera, es la dimensión olvidada; la que no vemos y más fácilmente se nos escapa, creo que por ello hacemos estos esfuerzos en poner marcadores a este flujo incesante de segundos, minutos, horas y días. Por eso celebramos cumpleaños y años nuevos. Pero no dejemos que esto nos engañe… sobrevivir, en la mayoría de los casos, es algo fácil. Pasar sin pena ni gloria arrastrándose por la vida pueden hacerlo la mayoría de los seres que habitan este mundo. Creo que la magia, lo que realmente le da sentido a nuestro tiempo aquí es hacer que ese tiempo merezca la pena, que los momentos dulces compensen a los amargos, que no se nos escapen por el miedo a volver a saborear algo que no nos gustó. Por eso es tan importante pararse a celebrar los logros.

Empiezo el día con algo muy simple que comencé a hacer cuando me independicé, hace ya siete años: mirar por la ventana abierta con un té en la mano, admirando el cielo, los edificios que me rodean y los ruidos de las vidas que, ajenas a las mías, siguen su curso. Hoy además tengo a “Los delincuentes” de fondo y me estoy comiendo un Donut Old Fashioned recubierto de chocolate (una especie de donete gigante a lo rústico). Mi “yo ideal” me dice que debería haber empezado el día meditando con cuencos tibetanos de fondo y en ayunas. Pero mira, si me apetecían flamenquito y chocolate para salir de la cama, eso es lo que me merezco, habrá que dejar algo para los propósitos de año nuevo, ¿no? Y ahora a limpiar, casa y cuerpo, para terminar el año con todo en su sitio.

1 de enero de 2018
Me hace ilusión escribir ese número, el 8 siempre ha sido mi número preferido y espero que lo siga siendo. Ayer a las 3 brindé por Skype con mi familia tras engullir como pude unas uvas enormes y la tarde se pasó entre juegos. Cené con Barbara, me alegré un montón de verla y de poder ponernos al día. Seguimos charlando (y bebiendo) en su piso, donde conocí por fin a su perrita (que es adorable) y pasaron unas cuantas horas más entre vinos y confesiones. Cómo me alegro de que haya entrado en mi vida.

A las 11 bajamos al hall. Pizzas, vino español y unos cuantos vecinos nos esperaban para amenizar la última hora de 2017. Allí conocimos a dos parejas gay muy interesantes: dos de la Marina y otros dos que eran planificador urbanístico y músico experimental, respectivamente.

Casi a las 12 subimos a la terraza. Esta vez no hubo cuenta atrás, no hubo beso a media noche. Pero hubo magia, champán y fuegos artificiales. Charcos congelados en la azotea que me hacían comprobar que estábamos bajo cero, a pesar de que yo no sentía el frío. Otro momento de pertenecer, de quedarme sin palabras y rendirme a recibir 2018 de la forma más surrealista. Este va a ser un buen año.

Hipnotizada por el momento, supe que hacía frío porque alguien lo comentó. Intentando no resbalarme cogí a príncipe Eric (otro de los vecinos al cuál acababa de conocer y al que no le cambio el nombre porque estoy demasiado orgullosa de haberle puesto ese apodo) por el brazo y como buen canadiense me acompañó hacia dentro. Bajamos al hall para continuar la fiesta y ya no había nadie... Y el chico planificador dijo: vamos a seguir la fiesta en nuestro apartamento. Cogimos las pizzas y el vino que quedaban y nos fuimos para allá.

No sé cómo pasó, no sé cómo la noche nos llevó ahí. Pero nos despedimos a las 3 de la mañana en un abrazo grupal a 5 bandas tras haber intercambiado teléfonos. En esas 3 horas hablamos de la vida, de lo que nos había traído a Ciudad Esmeralda, les puse motes a todos, bailamos canciones de los 80 (desde Madonna hasta Boy George), de algún modo Julio Iglesias acabó en la televisión, dos de los chicos improvisaron un dueto de piano, alentados por mí, y finalmente intenté enseñarles un poco de tango. No es mala forma de empezar el año, para nada.

El conductor del Uber que me llevó a casa era simpático y empezamos a hablar... acabó sacándome que me dedicaba a la investigación y me dijo sorprendido que cómo podía ser una científica si era una "party girl" (algo así como una chica fiestera). Casi me enfadé por el prejuicio, como si los que nos dedicamos a esto no tuviésemos derecho a divertirnos… Entonces seguimos hablando y resultó que él había venido a EEUU a hacer un máster en salud pública... Con su color negro de piel, acento africano y ropa étnica yo había asumido que estaba aquí para buscarse algo mejor... ¿Quién era la prejuiciosa ahora? Y, ¿podía yo culparle cuando llevaba una tiara de brillos y plumas que decía “feliz año nuevo”? En fin, creo que ya tengo otro propósito para 2018: dejar los prejuicios atrás, al menos un par más de los que ya han caído.

11 de la mañana
Me duele la cabeza. Encuentro brillantina en sitios extraños y noto un moratón que no me extraña tanto. Tengo poca voz pero aún me queda algo... no es mal balance para una nochevieja, no está nada mal, la verdad.

3 de la tarde
Me niego a recordar el 1 de enero de 2018 como el día que pasé tirada en la cama porque tenía resaca… no señor. Decido salir a la playa, quiero grabar en mis retinas cómo se apaga el primer día del año. Bajo las cuestas escuchando a Satie, necesito descubrir una versión dulce, tranquila e inusual de Seattle. Y lo consigo. Consigo parar un momento, respirar, escribir, sentir que estoy lista para lo que el año tenga que traerme. Le hago la promesa de ser valiente y no perder oportunidades.




6 de la tarde
¿Será hoy ese “día menos pensado” que tanto ansiamos que llegue? Aún no me creo lo que acaba de ocurrir. De nuevo parece ser que las cosas de las películas suceden en la vida real. Tras mi paseo para ver el primer atardecer del año decidí pedir un Uber para volver…

-----------
… Soletes, estad atentos porque 2018 promete. En el siguiente post os cuento lo que pasó y cómo se desarrollaron los acontecimientos posteriores, dato que mientras escribo estas líneas, aún desconozco. Os doy un adelanto, el título será: “First dates: edición Seattle (Capítulo 8: Cuando menos te lo esperas)”.

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sábado, 30 de septiembre de 2017

59. First dates: edición Seattle (Capítulo 5: choque cultural)


“They're writing songs of love, but not for me.
A lucky star's above, but not for me.
With love to lead the way
I've found more clouds of gray
Than any Russian play could guarantee.”
But not for me, Ella Fitzgerald

Lo sé, en el anterior post os dejé con la miel en los labios. Si os perdisteis las anteriores, podeís consultarlos en el índice del blog . Si no, aquí tenéis la continuación.

12 de agosto
4 de la tarde
No me concentro… debería estar haciendo una cosa de trabajo que no me dio tiempo de terminar ayer y no soy capaz de ponerme. En dos horas debería arreglarme para ir al cine de verano y quiero dejar esto listo. G me ha contestado, no iba a mirarlo porque me da miedo que sea un “¿de qué vas, niña? Estás mal de la cabeza” pero creo que si no lo leo voy a seguir dándole vueltas. Así que ahí voy. No sé por qué me importa tanto, ni si quiera lo conozco… no es más que una posibilidad genial que, como tantas otras, no ha llegado a materializarse. Venga, que la realidad nunca es tan mala.

Un rato después…
Mentira… Agarraos que vienen curvas: “Hola Dorothy. No tengo coche, lo cual es un motivo de ruptura / bandera roja para las mujeres (a pesar de que me puedo mover bastante bien y disfrutar de un montón de actividades), y por lo tanto no voy a marcar las casillas de “buscando algo a largo plazo /  corto plazo” hasta que tenga uno (octubre como mínimo). Así que supongo que podría decir que no "tengo los pies en el suelo", aunque, en realidad sin un coche a menudo los tengo en el suelo (o los pedales de la bicicleta / autobús). Me planteé desactivar mi perfil completamente, en lugar de eso desactivé esas dos opciones para desaparecer de los resultados de la búsqueda de la gente que no tiene que busca a amigos marcado; pero ya aún así encontraste mi perfil.

Mi "lo que sea" con X consiste en dos divertidas citas platónicas (sin besos, sin cogerse de la mano), ciertamente nada comprometido. Tal vez nos enamoremos en un futuro lejano (suelo enamorarme lentamente) a medida que nos conozcamos, tal vez nunca. La cultura actual de ruptura con una pendiente deslizante inmediata hacia la monogamia sucesiva es insalubre para la sociedad, no es estoy defendiendo el poliamor (yo personalmente sólo quiero tener intimidad con una persona a la vez), pero creo que la gente debe tener varias citas sin compromiso, no románticas, sin cegarse a sí mismos por adelantado con el subidón de oxitocina que nubla nuestra visión de los problemas futuros.

Has hecho un análisis reflexivo de los resultados, y tal lógica es admirable. Diviértete en la encantadora España, y la mejor de las suertes buscando. Te haré saber cuando consiga mi coche algún día, a menos que por entonces ya estés con alguien en exclusividad, en cuyo caso no estoy interesado. ¡Estoy bastante seguro de que por mi parte no será así!”

¿¿Qué?? ¿En serio el motivo por el que no quería nada serio es que no tiene coche?, ¿pero con qué clase de tías superficiales trata este pobre?, ¿Tendrá que ver con la cultura americana? Ahora entiendo por qué decía que no era un buen partido… madre mía, si me lo cuentan no me lo creo.

Evidentemente, no me he callado: “Oh wow... Ahora creo que me gustas aún más. ¡Lo del coche es totalmente irrelevante para mí! Yo también camino, voy en autobús, cojo un Uber, si es necesario, o alquilo coches si quiero ir un fin de semana al campo y ninguno de los amigos que vamos tiene coche. Lo que quise decir con "pies en el suelo" es "ser pragmático y realista" (¿Ves ahora por qué no quería escribir un perfil extenso? Jajaja).

Creo que te malinterpreté: pensé que ahora buscabas sólo amigos a raíz de tu cita. Mi respuesta vino de ahí... no me importa conocer a alguien y acabar siendo amigos, pero no quiero conocer a alguien, que creo que me puede gustar, sabiendo que mi única opción es ser amigos… No sé si tiene sentido para ti.

Estoy totalmente de acuerdo contigo... Yo también necesito mi tiempo para abrirme con alguien. No me siento cómoda mostrando el alma o el cuerpo hasta que sienta esa conexión, ese "algo más" que te hace sentir que estás a salvo. Puede requerir algo de paciencia, pero creo que vale la pena. No tengo nada en contra de los rollos de una noche, el poliamor, la pansexualidad o lo que sea (si tú y tu pareja sois felices y no es peligroso: ¡adelante!), pero por ahora nunca me ha apetecido hacer algo de eso.

Ah, estoy bastante segura de que al volver no voy a tener nada "serio", jajaja. Tengo una cita el martes con un chico nuevo (sin altas expectativas) y que será la última hasta que vuelva. Por lo tanto, si tu única razón para marcar la casilla "sólo amigos" es el coche, por favor, escríbeme desde el 15 de septiembre porque estaré deseando conocerte en carne y hueso.”

Respuesta de G, al ratillo: “Lo entiendo. Respecto a "Ahora creo que me gustas aún más" Ey, no me pongas en un pedestal muy alto o te decepcionaré en la vida real. Buen viaje. Hablamos pronto.”

La mía: “Oh, no te preocupes, recuerda la parte de los "pies en el suelo", se aplica a mí también. Sólo quería que supieras que me gustó lo que dijiste... Soy consciente de que todos somos seres humanos y, por tanto, no somos perfectos. Pero resulta que, de vez en cuando, me gustan algunos de esos humanos, imperfecciones incluidas.”

PD: 1720 “me gusta”, 78 conversaciones sin leer.

14 de agosto
1782 “me gusta”, 83 conversaciones sin leer. G no me ha dicho nada más… He quedado con H mañana, ayer me preguntó una tontería, le contesté y no me ha dicho nada, espero que no me haga como el último y me deje en tierra… creo que si no me habla le preguntaré yo por la mañana, si no me confirma pues ni me presento, con la de cosas que tengo que hacer me vendría hasta bien.

Pff, que rollo todo.

11 de la noche
H me ha confirmado la cita, parece que nos veremos, después de todo. Me he metido en su perfil a remirar las fotos y he visto que mide 1.93… de verdad, ¿es que todos los altos ligan online? A ver qué tal va, no tengo muchas expectativas.

G está conectado pero no ha dado señales de vida, jo.

15 de agosto
9 de la mañana
Mierda… ¿me tenía que venir hoy? Pues nada, a drogarse y rezar para que el dolor sea soportable, desde luego vaya oportunidad, porque además estoy hinchada como un globo. Espero que el paseo no sea de los largos, tengo las piernas que parecen dos bloques de cemento, las maravillas de ser mujer. Me arreglo como puedo y me hago un tupé para parecer más alta… aunque sacándome él 30 cm poco arreglo tiene la cosa, jajaja. En fin, al lío.

4 de la tarde
Un mensaje de H, espero que sea para decirme que al final no puede quedar… eso que me ahorro, no me apetece nada. Oh, es para decirme que su bus llega un poco tarde. Vale. Espero que la pastilla que me acabo de tomar me haga efecto, si no va a ser una cita más bien corta…

6 de la tarde
He llegado un poco antes. Lo espero en la puerta del sitio donde hacen el bubble tea y veo a un tipo raro, alto, con gafas de sol y una camiseta repegada de licra que simula la parte de arriba del traje de Spiderman que me mira, sonríe y camina hacia mí… es rarísimo, espero que no sea él. Pasa de largo, uf… No, vuelve y me sonríe… y pasa de largo. Ah, está hablando sólo, es un loco cualquiera, menos mal. H llega y me saluda dándome la mano. Está cortado, se le nota. Entramos. Me recomienda una especie de bubble tea granizado que resulta estar riquísimo.

11 de la noche
H es majo, hemos hablado de muchas cosas, dado un buen paseo (casi 14km, en sandalias) y nos hemos reído. Ha sido un poco rara la forma que ha tenido de “gestionar” que cada uno se pagara lo suyo, me ha abierto la puerta para que pasara un par de veces, me ha pedido el número y me ha dicho que quería quedar otra vez. Se lo he dado. Le he dicho que no sabía si iba a tener tiempo antes de irme… No sé si quiero verle otra vez. A ver, es lo que ya he dicho antes: quizás no es malo que no haya atracción al principio y que vaya surgiendo poco a poco pero no creo que sea tanto pedir que al menos haya un poco de mariposas, ¿no? En fin, supongo que le veré otra vez, a lo mejor me pasa como con A y queda decidido que no hay chicha o puede que sea al revés y empiece a despertarse algo.

1827 “me gusta”, 85 conversaciones sin leer. He vuelto a hablar de cosas insignificantes con E. En fin, a dormir que ha sido un día largo.

16 de agosto
He quedado con H el viernes, mejor verlo otra vez antes de irme. Si va bien genial, ya sé que merece la pena tenerlo esperando para la vuelta. Si no: pues se lo digo ya y puede hacer su vida mientras no estoy, que supongo que la haría igualmente, jajaja, pero así me quedo tranquila de que no lo estoy mareando. Vamos a ir al museo del pinball, la verdad es que tengo ganas.

Le escribí a G esta mañana, le dije: eh, aún me queda una semana por aquí, podemos seguir hablando, si quieres :) . No me ha contestado. Si me habla guay, si no para cuando vuelva.

Me voy a dormir que mañana me espera un día largo, muchas cosas de curro que cerrar y ayudar a Ojitos con una cosa de la mudanza (otra que se me va...). En fin, a ver si me voy recuperando un poco, que anoche dormí fatal del dolor y ayer y hoy pasé dos días regulares. De momento bien así que voy a aprovechar para lanzarme a los brazos de Morfeo.

17 de agosto
Me ha dado pena lo de Ojitos… aunque como se va a España, hemos quedado en vernos en diciembre. Ha sido un día largo… y mañana me esperan 3 reuniones y cerrar un montón de cosas en el trabajo, así que a ver cómo llego a la cita. No tengo muchas esperanzas, pero mira, mejor aclararme antes de irme.

Sin noticias de G… a ver si en vez de G de genial va a ser G de gilipollas.

19 de agosto
La cita de ayer fue bien. Bien pero no me sirvió para aclararme, al revés. El chico no me hace ilusión, pero es majo y no sé, quizás pueda haber algo más. Como no lo tengo nada claro, decidí ser sincera y decírselo cuando me escribió al llegar a casa.

H: ¡Me lo he pasado genial esta noche! Aunque estoy triste que no podré verte durante unas semanas.

Dorothy: Yo también lo he pasado genial, y se me pasó el tiempo muy rápido... Creo que eres genial y me gustaría llegar a conocerte mejor cuando esté de vuelta. Sin embargo, no estoy segura de si esto eventualmente se convertirá en una amistad o en algo más con el tiempo, así que no creo que sea "justo" que estés "esperando" un mes, así que por favor continúa conociendo nuevas chicas y disfrutando del verano. Si todavía estás "libre" cuando vuelva, podemos quedar de nuevo. Lo siento si he sido demasiado directa, pero así es como lo veo. ¿Qué te parece?

H: Te agradezco que seas directa :) Me siento de la misma manera, no estoy seguro de cómo van a salir las cosas, pero estoy interesado en conocerte más cuando regreses, si todavía estoy "libre".

Esta experiencia me está enseñando. Me enseña que hay chicos buenos ahí fuera, que hay diferentes ritmos, diferentes aptitudes y cualidades que pueden tener las personas que solas en el aire no significan nada pero que en la mezcla y dosis adecuadas pueden hacer que se produzca la magia. También me enseña a ser paciente, a eso y a que no se me exige tener las cosas claras o tomar decisiones pronto... está bien no saber. También me ha enseñado que siendo sincera y usando buenas palabras es posible que no haya enfados dando calabazas.

He de confesar que hubo un momento surrealista durante la última cita con H. El sitio al que queríamos ir, el mencionado museo del pinball, resultó ser una habitación con moqueta y unas 20 máquinas de pinball alineadas en las paredes. Si pagas 15 dólares puedes jugar a lo que quieras. Entramos, nos miramos, nos dijimos mutuamente que pensábamos que aquello era un museo en condiciones y decidimos salir de allí antes de que nos cobraran.

Terminamos yendo a la busca y captura del sitio que teníamos los dos en mente. Parece ser que no existe, aunque tras casi 20.000 pasos recorrimos casi todos los sitios de recreativos de esta zona de la ciudad. A mitad de la cita paramos en unos que H conocía y me quedé sorprendida: eran enormes y tenían de todo. No sé si recordaréis las “campus party” que se solían hacer al inicio de los 2000 en España, donde los asistentes viajaban con su ordenador y todos se conectaban juntos en habitaciones enormes para disfrutar de juegos multijugador. Pues bien, había un par de habitaciones como esas (ordenadores y cascos incluidos) para tal propósito, que se podían alquilar para fiestas.

Le pregunté a H que cuál era su juego preferido y me dijo que el DDR. El DDR es una máquina que tiene unas flechas en el suelo que debes pisar cuando aparecen en pantalla y se iluminan en el suelo (a lo mejor os suena más la alformbra para Play Station que vendían hace tiempo). Sonará una canción, probablemente en japonés, y en la pantalla aparecerá una muñequita de anime siguiendo el ritmo. Mi deducción lógica era que la principal clientela de tal aparato serían niñas adolescentes. No podía estar más equivocada. Un grupo de hombres hechos y derechos, y algún que otro adolescente, hacía cola para jugar. H me preguntó si me importaba si jugaba una y le dije que por supuesto, adelante. Mientras configuraba la dificultad y elegía la canción, un corrillo empezó a formarse a su alrededor. Empecé a oir cosas como “wow, eso es otro nivel”, “genial, a ver cómo lo hace”, “oh, yo no podría”. Mi expectación crecía por momentos: resulta que el nivel “supe ultra pro de la muerte” (al cual H iba a jugar) consistía en bailar una canción con ritmo frenético utilizando los cuadrados de dos jugadores, es decir, teniendo que pisar 8 flechas diferentes (dos delante, dos detrás y cuatro alienadas en el medio). Mientras lo bordaba, porque lo bordó, yo casi perdía de vista sus pies… Los otros hombres lo vitoreaban y me felicitaban por el “portento” que tenía al lado. Me impresionó, sí, pero no despertó en mí instintos digamos… pasionales. No podía quitarme de la cabeza una escena de Malcom in the Middle con el padre bailando. No he sido capaz de encontrarla pero creo que este ejemplo sirve para ilustrar de lo que hablo:

Tras felicitar a H, decirle lo que me había sorprendido que alguien tal alto tuviese semejante coordinación, y acompañarle a por agua, el pobre la necesitaba, jugamos una partida a una máquina rara de meter unas bolas en unos agujeros que había en una pared tras un cristal (máquina que casi me cargo) y otra en una mesa de aire (que por cierto en inglés se llama “Air Hockey”). Al terminar seguimos con la búsqueda del sitio misterioso y como se estaba haciendo tarde y estaba molida de la semana, lo acompañé al autobús y nos despedimos con un abrazo.

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Pues tras un mes en Ok Cupid, con 1961 “me gusta” al perfil y 91 conversaciones sin leer, me tomo un descanso de la web. Iba a desactivar el perfil y volverlo a activar a la vuelta pero si hicera eso aparecería como borrado… y me interesa que los chicos con los que ya he conectado no piensen que ya no estoy disponible, así que antes de irme puse un aviso en el perfil diciendo que iba a estar un mes viajando, que la idea era desconectar de todo, incluyendo esto y que volvería a mediados de septiembre.

Me di un mes para probarlo, y tras los miedos y agobios iniciales la verdad es que ya me parece lo más normal del mundo, es simplemente una ventana a los solteros heterosexuales de Ciudad Esmeralda. Es cierto que hay mucho adulador, uno se me enfadó porque le dije que se notaba que sus mensajes eran copiados y pegados en todos los perfiles, que igual atraía más a las chicas que eligiera algún detalle que le hubiera gustado en lugar de hacerlo al estilo “ataque de fuerza bruta”. Se me enfadó y me dijo: “oh, qué mona, ¿Crees que algún chico te va a encontrar especial? Suerte”. Le dije que no se preocupara, que había que ser especial también para encontrarme especial a mí, y que no era su caso. Ahí descubrí que había una función para bloquear usuarios (no te ven ni te pueden hablar), muy útil. Por suerte ha sido el único caso así de imbécil, y he podido hablar con 50 al menos.

En conclusión, que me tomo un merecido descanso ahora que voy vislumbrando los entresijos de esto, así que aunque el siguiente post lo publique dentro de dos semanas, en la vida real habrá transcurrido más de un mes. En el tiempo “muerto” habré estado en casa de vacaciones y haciendo cosas varias. ¿Qué pasará con G?, ¿y con H? ¿Habrá algún I, J o K interesantes? Lo últimos perfiles que guardé prometían bastante, así que yo espero que sí, de un modo u otro: ¡Pronto lo sabremos! Os contaré lo que pasa a la vuelta en el Capítulo 6: “segundo asalto”.

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sábado, 1 de abril de 2017

46. Verde esmeralda

Hola Soletes,
¿Me habéis echado de menos? He estado tanto tiempo sin escribir porque estuvieron aquí mis hermanas y luego me fui dos semanas a mi adorada tierra. No me he olvidado de vosotros, escribo este post porque os merecéis que os saque de dudas y terminar con la incertidumbre de mi futuro laboral. Acabo de llegar a Ciudad Esmeralda y me ha pasado como siempre: me ha costado irme, ha sido de esas veces en las que me resisto a hacer la maleta hasta el último momento. Ha sido duro sabiendo que voy a estar cinco meses largos fuera y que me voy a perder acontecimientos importantes, pero me ha gustado llegar y tener un poco de calma. Me ha gustado llegar sabiendo lo que voy a estar haciendo durante los dos próximos años y medio. Lo retomo donde lo dejé, con actualizaciones sobre mi estado laboral (y mi futuro en los próximos años, claro). Si queréis recordar cómo quedó la cosa, lo podéis leer aquí.  

Lunes 20 de febrero
La entrevista con los de Irlanda ha ido genial, quieren conocerme en persona así que iré a verlos a final de marzo (por si me aburría, parece que me toca meter en la agenda ir a conocer el país de Europa que está el primero en la lista de los que me faltan por conocer).
Es todo muy raro, me refiero a esto de las entrevistas. Cuando ya casi tenía un pie en Stanford esa opción desapareció. Y de repente aparece la opción de Irlanda: lluvia vs. lluvia, vaya novedad. De repente me da pena irme de Seattle. De repente quiero estar cerca de casa. De repente recuerdo que ni siquiera tengo una oferta de trabajo todavía. ¿Y si no me sale nada?, ¿Y si me salen las dos cosas? Ay, madre. No sé qué hacer, la verdad. En fin, habiendo dormido cuatro horas creo que no puedo pretender tomar una decisión sabia. Creo que lo mejor será irme a dormir, consultarlo con la almohada, y hablarlo mañana y pasado con mis amigos y familia. Supongo que cuando tenga más datos de cada una de las opciones me resultará más sencillo poder hacer balance. Quién sabe, a lo mejor para entonces se ha abierto una opción nueva.

Es curioso. Nunca hubiera esperado que Irlanda fuese una opción. La cuestión es que, de alguna manera, lleva formando parte de mi vida desde que era pequeña. Cuando tenía tres años tuve una profesora de inglés, la primera, que era irlandesa. Su madre me regalaba braguitas de encaje porque decía que le parecía una niña muy mona. De hecho, bien pensado, el primer inglés que aprendí fue irlandés. Mi profesora see llamaba Mery. Fue mi primera pérdida significativa… murió de cáncer cuando yo tenía 4 ó 5 años y lo recuerdo perfectamente. Dejo una última voluntad y un libro para mí. El libro se titula Modern Irish short Stories. Su último deseo, o al menos uno de los últimos, consistió en que algún día supiese suficiente inglés como para poder leer ese libro. Ahora lo tengo en mi estantería esperando a que me atreva a comprobarlo. De alguna manera sería bonito que pudiese ir a vivir a su isla. Creo que si lo hiciera intentaría averiguar si su madre sigue viva para contarle lo que ha sido de mí. ¿Qué clase de aventuras me esperarían en un nuevo país? Por un lado, me da pereza conocer otra cultura, otra vez, pero por otro estaría mucho más cerca de casa. Aunque, no sé por qué creo que tendría menos libertad en ese puesto de trabajo, y eso no me conviene para nada. Este es un gran punto a favor del Hospital de Niños.

Miércoles 22 de febrero
Me acaban de invitar para una entrevista formal en el Hospital de Niños. Ya pensaba que su silencio indicaba que no estaban interesados, pero parece que, de momento sí. Me quejaba yo de no haber hecho una entrevista de trabajo hasta ahora… ¿quieres sopa?, pues toma tres tazas. Ay, ¿y ahora qué? Cada día me acuesto y me levanto con posibilidades nuevas. Cien pájaros volando y ninguno en mano… ¿Qué pasará? Pues espero saberlo pronto porque la intriga me tiene de los nervios.

Sábado 25
Los de Irlanda no han dado señales de vida y dijeron que me contestarían al día siguiente… Eso unido al hecho de que no pude hacer preguntas durante la entrevista, me tiene un poco mosca. Si el lunes no han dicho nada, contactaré con ellos para preguntarles. Necesito saber cómo va a organizarse el tema de las publicaciones y si podré seguir colaborando con gente de fuera mientras esté allí, pues eso es algo crucial en mis planes futuros. Si no me gusta la respuesta no perderé días de estar con los míos, dinero y esfuerzo en ir a verles en persona.

La del Hospital de Niños me dijo en su momento que no estaba segura de tener fondos suficientes para contratar a alguien a tiempo completo. Creo que por eso no ha querido decirme nada hasta ahora, por no tener nada seguro que ofrecerme. En fin, voy a ver si soy capaz de dejar de pensar en todo esto hasta no tener más detalles de cómo son mis opciones.

Viernes 3 de marzo
Hoy tengo la entrevista formal. A pesar de no haber dormido mucho la noche anterior, no me cuesta nada. Es distendida, nos reímos, hablamos con confianza y termina haciéndome una oferta formal de trabajo. Me quedo de piedra. ¿En serio está pasando? Me conoce, ha trabajado conmigo y aun así ¿me quiere en su equipo? Es más: debido a eso me quiere en su equipo.

Creo que esto puede marcar un punto de inflexión, que puede ser el principio del fin de mi síndrome del impostor, ese que me hace creer que estoy engañando a la gente, que cuando descubran que no soy tan buena me van a decir que me vaya a mi casa. Pero por una vez creo que no es posible... esta mujer me conoce bien y no es tonta para nada. Es más, hace hincapié en que no solo me quiere por mi CV sino por mis cualidades personales. Wow. Ya de paso me entero de que en Stanford al final no han cogido a nadie, que han decidido que como el laboratorio está empezando mejor “no coger más estudiantes internacionales”, osea, que la cosa estaba entre yo o nada y al final fue nada.

Tras pensármelo un poco, decido parar el proceso de selección de Irlanda y aceptar. Difícilmente podría encontrar otro sitio donde vayan a velar tanto por mi formación y mis intereses. Además, me ahorro mudarme, aprender las normas del nuevo sitio, etc. El equipo es increíble y el hospital prestigioso, creo que me esperan aventuras con las que ahora ni si quiera puedo soñar. Me hace mucha ilusión, creo que me lo voy a pasar muy bien mientras hago cosas interesantes. Me da un poco de pereza saber que esto implica dos inviernos más en Seattle, pero me encanta saber que podré disfrutar de todo lo que la ciudad me ofrece durante dos años más. Ya lo dije desde el principio: estoy un poco enamorada de ella y me sigo enamorando cada día. En resumen: que seguirá habiendo blog para rato porque pienso explorar todos los rincones del Noroeste del Pacífico que me quedan.

Ay Soletes, si algo he aprendido a estas alturas de mi vida, es que las señales a veces no significan nada. Creo que son como los consejos: debes estar atento y escuchar, pero sólo seguir los que crees que te pueden servir.

 ¡Hasta pronto!


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