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sábado, 28 de octubre de 2017

61. First dates: edición Seattle (Capítulo 7: como un burro amarrado en la puerta del baile)


“Me dices goodbye en tu nota tan ricamente,
y no me hago a la idea de no volver a verte
si lo llego a saber mimoso no te bajo el puente
me tiré de cabeza y me arrastró la corriente”
Manolo García, Como un burro amarrado en la puerta del baile

Bienvenidos al último capítulo de la serie. La verdad es que he disfrutado mucho escribiéndola y viviendo toda la experiencia… ha sido divertido, cansado, intimidante, empoderante y sorprendente al mismo tiempo. Muchas gracias a todos los que habéis seguido la historia, hecho comentarios y me habéis animado a seguir. Ahora, dejando paso al otoño, me retiro un poco a aguas más calmas, y eso es en parte porque… bueno, no me adelanto, sigo por donde iba. Si os falta alguno de los otros capítulos, aquí los podéis leer.

24 de septiembre
Rara vez las cosas salen como uno las planea. Hoy por fin he conocido a G. La conversación ha fluido, la cita ha ido bien y tenemos cosas en común pero no ha habido atracción física, ni tampoco hemos conectado mucho en el sentido del humor... G es un chico bastante complejo y desde luego una persona muy interesante... quizás porque estoy cegada con I, quizás simplemente por él. La verdad es que no me ha gustado demasiado, es decir, tampoco es que me desagrade en extremo, pero no me hace ilusión. Me encantaría ser amiga suya pero creo que eso es todo. Es decir, si con I no fuese bien no me importaría seguir quedando a ver qué pasa... creo. Además, es una persona muy rígida y creo que no me sentiría cómoda actuando con naturalidad ante él.

Todo ha sido un poco desastre. Resulta que por unas obras que están haciendo en los túneles, su autobús se ha retrasado, hemos terminado quedando en que yo cogería uno más tarde y me encontraría con él dentro del autobús... después ha resultado que ese autobús tampoco iba hacia donde se suponía y nos hemos visto en la estación... Digo visto pero ha tenido él que llamarme por mi nombre porque entre que no llevaba las gafas y que no lo esperaba ahí no lo he reconocido. Hemos caminado hasta Chinatown para coger el autobús correcto pero no pasaba... por lo que hemos decidido comprarnos un bubble tea. Tras esperar otro rato sin éxito, hemos decidido que lo mejor sería quedarnos por Downtown y que yo le enseñase las cosas que conozco. Cuando ya habíamos andado 3 manzanas hemos visto el autobús dirigiéndose a la parada. Me ha dicho que si no me importaba correr y le he dicho que no. Hemos corrido 3 manzanas y a mí me iba a dar algo porque estaba con un dolor de barriga considerable (las maravillas de ser mujer). Pero bueno, la cuestión es que pese a todo pronóstico hemos cogido el autobús y hemos ido hacia su zona que, por cierto, ha sido preciosa. Hemos caminado por un parque muy tranquilo, visitado un edificio con una cascada interior y una escultura de Chihuli, y me ha llevado a un piso 28 a contemplar las vistas de la ciudad… aunque sin las gafas no he visto gran cosa.

Dice que quiere volver a verme y me ha propuesto ir a un festival de té que hay este sábado. La cosa es que estarán aquí unas amigas y pasaré el fin de semana con ellas por lo que aún no sé qué hacer... de todas formas no quiero que se haga ilusiones. Ay, ya se verá.

I, el yogurín, me ha mandado una foto suya esta tarde que me ha gustado más todavía. Estoy deseando verlo el martes, ya tenemos sitio para quedar: lo voy a llevar a un local de vinos en el que tienen un menú de happy hour muy majo.

25 de septiembre
Sin noticias de G. Ni anoche ni hoy me ha dicho nada… Y la verdad es que tampoco lo he echado de menos. Me da pena, aunque sólo un poco y ahora me planteo lo diferente que vería todo lo que ha pasado si I no hubiese aparecido en escena. Seguramente estaría frustrada, cuestionándome la utilidad de la web esta y si merece la pena. Pero mírame, escribiendo esto con una mascarilla facial puesta, para tener buena cara en la cita con I de mañana.

No sé, no es porque G no sea un bellezón e I me parezca un adonis, es por lo cómoda que estoy con I, lo que me río, lo fácil que es… Y os puedo asegurar que, en un contexto de chicos de otra cultura, cuyo primer idioma no es el español, es un logro muy grande. Tener una pareja de otro país estaba en la lista de cosas que veía hacer a otra gente y pensaba: “wow, qué valientes / pacientes / loquesea son, yo no sería capaz”, aunque para contar toda la verdad, vivir fuera de España y conseguir un visado para EEUU también estaba en la lista de cosas que me parecían imposibles de conseguir por mí.

En resumen, que además del incidente del coche, me da la sensación de que G y yo no nos entenderíamos bien en algunas otras cosas… No sé si lo veré el fin de semana, igual sí.

Hoy me he sentido algo insegura con I. No por nada en especial, sino porque me ha malacostumbrado a darme los buenos días todas las mañanas y no lo ha hecho. He decidido escribirle yo por la tarde y hemos concretado hora para mañana. Cruzo los dedos, me haría muchísima ilusión que esta cita fuese bien… serviría para demostrarme que tanto esfuerzo ha merecido la pena. Eso y que puedo gustarle a un guiri buenorro de 25 años, jajaja. Ay, qué vértigo… de alguna forma tengo miedo de que como tantas otras veces algo se tuerza y vuelva a mi apartamento sin beso de buenas noches ni promesa de tercera cita. En fin, habrá que tener un poco de fe.

26 de septiembre
Me ha dado los buenos días y hemos empezado a hablar de chorradas y a partirnos de risa. Creo que podría acostumbrarme... tras bailar en la ducha y ponerme mis mejores galas "laborales", me dispongo a empezar la mañana con energía, espero concentrarme y rendir. 6 horas y media más y estaré viendo cómo I me sonríe otra vez.

G no ha dicho nada hoy tampoco... si me importara ya le habría escrito yo o tendría las uñas más que mordidas.

Es curioso cómo se puede ser confiada y segura en algunos aspectos y en otros dejar que las interacciones con el sexo opuesto influyan en el humor... supongo que tampoco está mal abrirse a esta experiencia, dejar que nos desestabilicen un poco y darnos cuenta de que, a veces, merece la pena perder el equilibrio.

8 de la tarde
Menuda decepción. La cita ha ido bien, hemos charlado, nos hemos reído, hemos estado cómodos... pero no he visto acercamiento físico por su parte. No sé si ha sido timidez, diferencia cultural, ritmo más lento o que simplemente no le gusto.

Yo quería mi beso, jo... Estoy triste. Ya sé que lo único truncado aquí son mis expectativas... Pero me duele, porque me había hecho ilusiones, me he abierto para mostrarme tal como soy y eso me ha hecho vulnerable. Sin arriesgar no se puede ganar y siento que ahora he perdido.

¿Debería haber sido más lanzada y haberle dicho de quedar otro día? No sé por qué, pero creo que me habría dicho que sí por compromiso. A ver, que a lo mejor me escribe mañana y tan normal... pero no me gusta este juego, me gustan las cosas claras y estas no lo están para nada. Si esto acaba aquí me va a costar mucho ilusionarme con el siguiente...

27 de septiembre
El yogurín me ha dado calabazas. Ahora mismo no creo en los hombres, en las citas ni en nada y quiero mandarlo todo a la mierda… es como si mi miedo, el de que ni siquiera este “último recurso” que es la app fuera a funcionar, se estuviese materializando y ya no tuviera más oportunidades de conocer a nadie en la vida. Sé que es una visión catastrofista, que hace dos semanas no conocía al yogurín y que ya se me pasará… pero ahora mismo estoy en el fango, y tengo derecho a rebozarme en él por un día. Joe.

9 de la noche
No quiero ser una de esas mujeres que se vuelven cínicas y pierden la ilusión, no quiero escrutar a cada uno que me diga algo “por si acaso”. Dije que si esta app me cambiaba para mal la dejaría… voy a tomarme un respiro y creo que volveré. Es curioso, nunca había vivido esta experiencia: chica conoce a chico, chico parece normal, van a una segunda cita y sigue pareciendo normal, chico le dice a chica que no está interesado sin dejarla 100 años preguntándose qué pasó. Normal. Todo como debería ser (salvo por la parte de las calabazas, jajaja), pero por una vez podría decir que he vivido una historia que considero normal. Y sigo pensando que sin ella lo de G me habría dolido más… esto me está doliendo porque me he dado entera, sin censura, sin suspicacias, y parece que no ha sido suficiente. Pero me voy a casa con la conciencia tranquila sabiendo que he jugado un buen partido: unas veces se gana y otras se aprende.

28 de septiembre
Hoy los ruidos de la ciudad y la luz de un inesperado cielo demasiado azul para el otoño, me han sacado de mi ensueño. Me he despertado pensando que lo que ha pasado con este chico no me da pena por él, sino por mí. No he pensado en ningún momento que no lo volveré a ver ni en todo lo que "podría haber sido y no fue" con él. Y si lo pienso no me da pena.

Me da miedo o pena por mí. Miedo de que la siguiente vez no me atreva a abrirme tanto, pena de que otro intento no me haya salido bien. Me aterra quemarme y que cuando aparezca uno apañado me sienta demasiado bloqueada como para hacerle caso.

Me reitero: hace una semana no conocía al yogurín y casi que ya me da un poco igual... después de todo quizás no soy tan romántica, creo que al principio debe haber conexión en la forma de pensar, comodidad estando juntos y atracción física... lo demás surge con el tiempo. A no ser que sea un flechazo fulminante: no creo en el amor a primera vista. Y eso no es malo, es práctico.

Creo en el romanticismo en el sentido original y amplio del término: creo en luchar por tus ideales, en serte fiel, en buscar algo auténtico y en ilusionarse sin miedo y darlo todo de ti. A veces eso incluye a otra persona que se siente igual hacia ti y decide hacer lo mismo... Y entonces surge el romanticismo en el sentido convencional.

Esta guerrera necesita un descanso, pero le hará caso a Daniel Johnston y volverá sin duda con fuerza a por más cuando esté preparada. Lo siento si os decepciono... Esto no es ninguna novela, no es más que mi vida. Quizás cuando escriba ficción haré como Jane Austen y arreglaré todo lo que en la vida real no ha terminado tan bien. De momento, me toca seguir viviendo.

2 de octubre
Qué falta me hacía... Hoy han vuelto las clases de tango. Ha sido balsámico pasar dos horas en los brazos de yo no sé cuántos hombres. Con algunos tambaleándome, con un par casi volando. Es de estas cosas que no eras consciente de todo lo que las echabas de menos hasta que las vuelves a probar. Esto me ha hecho decidirme: voy a vencer la pereza y a ir a clase pase lo que pase. Voy a empezar a ir a bailes sociales y a quedar con la profesora, que es genial, fuera. Voy a exprimir al máximo los dos años que me quedan en tango, voy a irme de esta ciudad teniendo al menos un nivel intermedio.

3 de octubre
He vuelto a la app a darlo todo, como veis, no me ha durado mucho el duelo por I. G me dijo antes de ayer que quería volver a verme, pero sólo como amigos. Mejor... no lo veía como nada más. Es curiosa la distancia que puede haber entre la persona "sobre el papel" y en la vida real.

Estoy hablando con un mulato que dice que su abuela es española, un chico de Chile y un hombre de Colombia. ¿Será que me habré cansado de tanto guiri soso y busco un poco de saaaaborr? No lo sé... Me resisto a llamar J a ninguno de ellos, J será el siguiente con el que decida quedar en persona. Quien me conoce sabe mi historia con las jotas... todo chico con el que me he visto involucrada cuyo nombre, apodo etc. empezase por J ha sido el caos, lo surrealista, el huracán... pero también la pasión, la magia y la valentía que viene de su mano. Así que espero con curiosidad y miedo, a partes iguales a que aparezca el chico J. Por tanto, no va a ser cualquiera, seré un poco más selectiva.

No me doy por vencida, como dice una amiga: esto es como esos juegos de rascar en los que te puede salir un “sigue probando”. Lo que tengo claro es que me voy a tomar un descanso, mi energía es limitada y, en estos momentos, está mejor encarrilada en el cambio de trabajo que se avecina.

Como ya decía, el tema está también un poco manido para seguir escribiendo, así que vamos a hacer un trato: si pasa algo interesante que sea digno de contar lo haré. Hasta entonces, el blog vuelve a la normalidad. Lo siguiente que os cuente será una aventura que tengo planeada en Florida y después os hablaré del trabajo nuevo. ¿Qué os parece?

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sábado, 2 de septiembre de 2017

57. First dates: edición Seattle (Capítulo 3: las gallinas que entran por las que salen)

“No sé en qué parte de esta historia
Perdí el argumento primario.
No sé qué cojones me agobia.
Voy según dice el calendario.

Vuelve a llegar la primavera
Y me molesta el sol.
Alma que nunca se deshiela
Y se queja del calor.”

Locura transitoria, Extremoduro

Tercer capítulo de las aventuras en los procelosos mundos de las citas online en EEUU. Pinchad aquí si os perdisteis el primero o el segundo.

30 de julio, 3 de la tarde
Se lo he contado a mis padres. Mi madre ha aplaudido (literalmente) y le ha hecho mucha ilusión… lleva con esa idea en la cabeza desde vio “Porque lo digo yo” (os la recomiendo si os queréis reír un rato). Mi padre no me ha hecho una fiesta pero creo que le ha parecido bien, uf. Así cuando lean todo esto no les da un soponcio.

Anoche me dieron las tantas sin poder dormir, muchas emociones juntas, supongo, hoy me he levantado de maravilla. Chico B me ha escrito de nuevo: ¿Qué estás haciendo? Sólo eso. Tras un par de mensajes hemos terminado quedando para el jueves. Chico C me dijo que hoy me mandaría un vídeo de anoche, de momento no se ha manifestado.

11.30 de la noche
Me he tirado dos horas y pico arreglando papeles para el nuevo visado… así que necesitaba dar un paseo. Me ha sentado de maravilla, creo que hoy dormiré genial. B me siguió escribiendo chorradas del tipo “estoy deseando poder volver a ver tu preciosa sonrisa”, se ve que es pasteloso el muchacho. En fin, seguiré en la tarea de dejarme querer. Ahora a dormir, que hay que ganarse el pan.

31 de julio
1136 “me gusta”, 41 conversaciones sin leer. He borrado dos de potenciales psicópatas (tíos con nombre parecido y la misma foto en dos perfiles que te dicen directamente que quieren verte esta noche), me he encontrado con uno con el que hablé un poquillo el primer día que se había ofendido porque no le contestaba (lo siento, chico, no doy para más) y he vuelto a hablar con otro que también conocí ese día y me había vuelto a hablar… No he podido evitarlo, ¡tiene toda la cara de Patrick Watson! Encima se lo he dicho y resulta que lo conoce, tienen amigos en común… entre eso y que en su nombre de la app se menciona a mi animal preferido, creo que volveré a hablarle. Ya sé que dije que no le iba a hablar a nadie más pero este es del primer día así que no cuenta… ¿Será este el chico D? Aparte me da a mí que A de mañana no pasa. No es que hoy haya muchas novedades con los otros: con A voy a ir a otro sitio porque el original está cerrado, B me ha escrito para ver qué tal el día pero no hemos hablado mucho, C no se ha manifestado.

1 de agosto, 9 de la noche
Hace un rato llegué de la segunda cita con A. Creo que será la última. No es que haya ido espantosamente mal: ha estado bien, un chico agradable, una conversación agradable… pero eso es todo. No me sentía intrigada por él, no había magnetismo, ni tonteo, ni romance, ni detalles, ni atracción… no me ha resultado interesante ni me ha apasionado. Creo que podría forzar las cosas, pero me acabaría aburriendo. Me veo integrándolo en mi grupo de amigos pero nada más. Pongámoslo de esta manera: si esto es a lo máximo que puedo aspirar en una relación, prefiero estar sola. No quería emitir un juicio en una sola cita pero tras dos horas y media hoy, creo que lo tengo claro. Lo consultaré con la almohada de todas maneras… y luego a pensar cómo se lo digo al pobre. En fin.

He vuelto y le he escrito a B (otra prueba de lo que me mueve A, jajaja). Me ha vuelto a decir lo de la sonrisa y tras un par de mensajes me ha preguntado que cuándo fue mi última relación… ¿A qué viene esa pregunta?, ¿Qué quiere saber con eso?, ¿Por qué no se puede esperar a preguntar en persona? En fin… le voy a decir que lo hablamos en persona si tiene curiosidad…

2 de agosto, 9.30 de la mañana
A veces nos preocupamos por cosas innecesarias… A me ha escrito. Me ha dicho que le encantó la cita de ayer pero que no ve que vayamos a llegar a más. Que se lo pasó muy bien de todas formas y que me cuide.

Le he dicho que pienso lo mismo… que no sabía cómo decírselo pero que me alegro de que estemos en el mismo punto. Que es muy majo y espero que encuentre a alguien bueno para él y que se cuide.

Uf... me ha ahorrado trabajo. La verdad es que así tengo un buen ejemplo de cómo dar calabazas de manera elegante ¡Me voy a trabajar!

9 de la noche
B no me ha escrito (ni C, por cierto). Ni idea de dónde quiere ir mañana… en fin, no voy a escribirle yo. A C, el español, sí que todavía me debe un vídeo… si reacciona bien, si sigue en plan soso paso. Cuarenta hombres me esperan en el chat de la app. Qué rollo… hoy parece que ninguno quiere nada conmigo. En fin… supongo que esto irá por días. Qué difícil es adivinar si están liados por el trabajo, pasando de mi cara o rebozándose por ahí con otra guapa. Me voy a correr un poco en la elíptica, necesito quemar esta mala leche que me ha entrado.

12 de la noche
Ya estoy mejor, mucho mejor. Este calor plastoso, esta especie de niebla sucia que envuelve hoy Seattle (proveniente del humo de los incendios que hay en el sur de Canadá) y que la vuelve opaca y turbia, robándole el brillo a Ciudad Esmeralda, el cansancio acumulado… no me han sentado nada bien. Creo que necesito vacaciones. Por suerte un rato de viento en la terraza, otro de gimnasio y una ducha templada han hecho maravillas. Me voy a la cama tarde pero con ideas renovadas: si esto no funciona al menos lo habré probado, habré conocido gente, habré perdido el miedo a hacer algo así, conocido mejor la ciudad… y pasado más distraída estos días previos a volver a casa. Si no se confirma lo de mañana, aprovecharé el rato para meterme otro poco en la app.

3 de agosto
La ciudad tiene hoy una pinta casi post-apocalíptica… el humo se ha vuelto más denso y pica en la garganta al ir por la calle. Ojalá pudiera contaros que la gente se ha transformado en zombi y se ha liado a bocados pero no, mi historia es mucho menos interesante… No he dormido bien, el ventilador ha ayudado un poco pero no ha sido suficiente. Me he levantado cansada y embotada. Tras una mañana de locos lo que esperaba se ha hecho evidente: B no se ha manifestado. Resulta que “B de buen chico” no es más que “B de buen mentiroso” con sus “no puedo dejar de pensar en tu preciosa sonrisa” y otras pasteladas. Anda ya, hombre… Así que aquí estoy, consolándome al pensar que al menos no he perdido tiempo, dinero y pasado calor con él. Parece que al final, todo lo que me olió mal el fin de semana tenía su razón de ser.

C no me ha contestado tampoco… qué bien, 0 de 3. A ver, no es que ninguno fuese extraordinario y seguro que para la semana que viene ya se me han olvidado… pero vaya forma de empezar. Los seres humanos tendemos a utilizar la “ley de los pequeños números”, si con 3 me ha ido mal, pienso que con el 100% me ha ido mal, que la web esta es una porquería, que no me habría tenido que creer nada, que con lo tranquila que estaba, ¿qué necesidad tengo yo de esta montaña rusa emocional dos semanas antes de irme a casa?… pero: 1) han sido 3 de ¿10.000? y 2) si no me dejo llevar y me ilusiono un poco, si no me abro y muestro cómo soy: ¿qué pretendo conseguir? Estoy frustrada sí, pero eso no me impedirá seguir con el plan de agosto.

Una amiga mía dice que mi vida en ese ámbito es como esas series en las cuales te enfadas con los guionistas porque quieres que pase algo ya, que parece que al protagonista por fin le va a ir bien y luego ¡puf! todo se desvanece por los motivos más inverosímiles. Espero que la racha acabe pronto, estoy exhausta. Es duro no poder ir a darme un paseo, a la terraza o a la piscina (la han cerrado) para despejarme…

9.30 de la noche
He estado una hora practicando tango yo sola, hasta que me han dolido mucho los pies por culpa de los tacones… eso me ha hecho recordar que todo lo bueno, por mucho que me encante o lo disfrute, como el tango, tiene su parte mala, su parte de sacrificio necesario. Me dispongo a meterme otra vez en la web… esto es como cuando tienes una mala experiencia en un avión, un coche o practicando un deporte: lo mejor es volver cuanto antes para ver que no pasa nada y perderle el miedo. Así que, andando.

11 de la noche
He estado casi todo el rato hablando con D (el clon de Patrick Watson), hemos intercambiado “instagrames”, me ha super-encantado su historia de bohemio creativo (es chef, escribe para televisión, pero ahora trabaja también en el sector de la salud, etc.). Y entonces he decidido cotillear su perfil: cree que la homosexualidad es un pecado, que el creacionismo debería enseñarse en las escuelas y que el hombre debería ser el cabeza de familia. Aish. No creo que pueda con eso… Pero bueno, si me dice de quedar creo que le diré que sí. Me ha reconfortado bastante que me comentase que en este sitio la gente desaparece sin más… que quedan contigo y no se presentan en la cita, que no escriben nunca más, etc., así que al menos sé que no soy yo la única a la que le ha ocurrido. Ahh, resulta que ha crecido en Sicilia… ahora me cuadra más lo de ser chapado a la antigua, en fin, no me importaría quedar y ver qué suelta por esa boquita.

Al mismo tiempo he decidido aventurarme en otro campo: le he escrito a E, de experimentado, un hombre de 44 años, soplador de vidrio profesional con un perfil muy interesante y bastante atractivo. No suelen atraerme hombres tan mayores (a ver, está más cerca de la edad de mi padre que de la mía…), pero ¿por qué no? Hemos venido a jugar… y si estoy harta de que los hombres se comporten como niñatos, quizás sea hora de darle una oportunidad a un hombre más maduro. ¿No era Einstein quien decía que si quieres un resultado diferente no debes hacer siempre lo mismo? Pues a eso vamos, por probar no se pierde nada. De momento no me ha dicho nada (vamos, que me escribió hace una semana… tampoco me voy a quejar ahora).

5 de agosto
7.30 de la tarde
La plasta sigue aquí… el aire no se mueve. Mi piso es un invernadero, me duele la cabeza del ventilador o del ruido de los coches de fondo al dormir con la ventana abierta. E me escribió ayer, muy cortés, muy correcto. Le contesté en el mismo tono, no me ha respondido. He hablado un poco con C, cosas insulsas y sin chicha. Qué decepción, qué aburrimiento. Me voy a dar una vuelta a la verita de la mar, a ver si se me refrescan las ideas. Si vuelvo con ánimos le escribiré a alguno nuevo.

Para que veáis que no exagero con lo del humo... los puntos rojos (la peor calidad de aire) están sobre Seattle

2 de la mañana
Madre mía, ¿cómo puede cambiar tanto la perspectiva en un rato? El paseo me ha sentado divinamente, qué fresquito hace fuera (y qué calor sigue haciendo en mi piso… este año hemos roto un record de temperatura que se estableció en 1952). Mientras paseaba me ha escrito E, otro pergamino de mensaje… le he contestado con un tocho similar. Al volver a casa he visto que D me había escrito, hemos empezado a hablar más hasta que me ha dicho: “oye, me gustaría pedirte salir y que tuviésemos una cita (¡¿aún quedan hombres que hablan así a día de hoy?!), pero no sé si iba a funcionar porque vivimos lejos, a mí no me gusta ir a la ciudad y tú no tienes coche… aunque fuese genial, no sé si podríamos hacer que funcionara”. Lo he pensado y tiene razón, para qué nos vamos a engañar. Así que nada, otro que se cae de la lista, una pena porque con este sí que había conexión. Hemos quedado en que si alguno de los dos tiene que ir al barrio del otro nos avisamos y nos tomamos algo por lo menos. Lo dudo.

1428 “me gusta”, 47 mensajes sin leer. He visto que me había escrito otro chico que parecía majo… he pensado que había que reponer el harén de maromos y le he contestado, no tengo demasiada esperanza porque ha escrito mal “psicología”, jajaja. Le llamaremos F, de faltas de ortografía.

Y entonces lo he visto… por curiosidad me he posado en uno de los perfiles de la lista de “personas que podrían gustarte” que aparece en la web y he visto que teníamos un 95% de compatibilidad (como no he contestado a todas las preguntas, lo máximo posible es un 98% y hasta ahora era muy raro que alguno pasara del 83%). He cotilleado sus fotos y he visto que tiene un gorro de Totoro (puntazo para él) y que le gusta viajar (otro), tiene 36 años y es programador. He empezado a leer cosas y por fin me he encontrado con un perfil de alguien que me despierta curiosidad, que me resulta fascinante y que tiene un sentido del humor que me encanta (me estaba riendo sola mientras leía el perfil). Ya sé que existir, existen, así que aunque no fuese bien con este, mi esperanza se ha renovado.

En el propósito de “cambiar de estrategia a ver qué tal” he decidido escribirle yo. He caído en la cuenta de que con la inundación de mensajes que he tenido no le había escrito a nadie. He seguido leyendo para asegurarme y me ha ido encantando aún más, espero que sea una persona de verdad… G, de genial, describe así a la persona que busca: “personas que son una mezcla de nerd amante de la ciencia, un poco friki, artista/músico, que le guste el senderismo/ciclismo y sea viajera, con una disposición curiosa, tranquila y optimista. Vamos a salir de aventura, quedarnos en casa y relajarnos, compartir secretos, apoyar los objetivos del otro, acurrucarnos en los días de lluvia, impulsar mutuamente nuestro estado de ánimo, aprender juntos ...”. Se me ha caído la baba por no decir otra cosa… así que me he armado de valor y le he escrito lo siguiente:

“Hola,

Me uní a este sitio la semana pasada y tengo que decir que realmente me has intrigado... Eres el primero con el que inicio yo una conversación... El 95% de compatibilidad y tu gorro de Totoro ya me hicieron decidir que iba a escribirte, entonces me encontré con esto: (aquí copié el texto que he puesto más arriba).

Me siento muy identificada con el texto y me encanta cómo está escrito. Bueno, para ser 100% honesta: artista=sí / músico=no (a menos que cantar en la ducha cuente), senderismo=sí / ciclismo=no.

Me ha gustado mucho tu perfil (por cierto: ¿para qué proyecto programas?). Si te gusta el mío (lo siento, no es tan completo como el tuyo) y quieres hablar, ¡avísame!

Tuya,

Otra científica zurda, a la que también le dan miedo las agujas”

Lo último hace referencia a detalles que daba en su perfil sobre sí mismo, jajaja. Me voy a la cama con la ilusión de despertarme por la mañana con un mensaje suyo… ¿pasará?, ¿no pasará?, ¿tendrá la realidad de su persona algún parecido con este cuidado perfil?

Y aquí lo dejo. ¿Os creíais que la reina de dejar las cosas en suspenso era Shonda Rhimes? Ja, bienvenidos a mi vida, Soletes. En dos semanas vuelvo con el Capítulo 4: “hacen falta dos para bailar un tango”.

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domingo, 20 de agosto de 2017

56. First dates: edición Seattle (Capítulo 2: deme tres)


“I'm not saying it's your fault
Although you could have done more
Oh you're so naive yet so
How could this be done
By such a smiling sweetheart?
Oh and your sweet and pretty face
In such an ugly world”

Naive, The Kooks

Segundo capítulo de las aventuras en los procelosos mundos de las citas online en EEUU. Pinchad aquí si os perdisteis el primero.

25 de julio. 6.25 de la tarde
En cinco minutillos salgo. Me he puesto un poco de rímel y barra de labios rosa, tampoco quiero arreglarme mucho… es entre semana y es de día. La ropa la he pensado en el último momento. Por suerte ha sido un día ajetreado en el trabajo y no he tenido tiempo de darle muchas vueltas, aunque no os negaré que me he planteado si entre mi cegatura (tengo un poco de miopía) y las pocas fotos lo reconoceré o no, si no va bien la cosa cómo cortar el rollo, etc. En fin, pronto lo sabré. Musiquita relajante y ¡al lío! De un modo u otro estaré en casa en un par de horas.

11.15 de la noche
Si Freud me pillara, seguro que diría que esto de escribir es mi mecanismo de defensa, que no soy capaz de vivir mi vida, de probar nuevas cosas que me apetecen sin buscar una excusa que justifique hacerlo. Pero no estoy de acuerdo, si esto me sirve para ser más valiente, para abrirme al mundo y vivir, que así sea.

De camino a mi cita con el chico A (de asiático), iba nerviosilla… creo que el miedo a que te juzguen es normal, el cuerpo, queramos o no, es nuestra carta de presentación, el humor, la inteligencia y demás vienen después. Mientras bajaba por las avenidas que dan al Puguet Sound, lo sentí como una especie de cuenta atrás: 6th Ave, 5th Ave, 4th Ave… la fantasía, la persona ficticia con la que hablaba por internet estaba a punto de materializarse… Iba a tener una “cita”. Me resulta tan anticuado ese concepto… hoy en día si te gusta alguien lo ves más y eso, pero normalmente no se les llama cita a esos encuentros.

Cruzé la última intersección rezando por reconocerlo y no tener que jugar al descarte pero por suerte fue muy fácil, me esperaba sonriente sentado en una mesa en la calle. Cuando lo vi me sorprendieron gratamente dos cosas: 1) es más mono en realidad (en las fotos del perfil sale matado) y 2) se le iluminó la cara al verme. Fui a darle la mano pero me dio un abrazo… supongo que como ya hemos hablado antes, ese el código de conducta en guirilandia. Dorothy, ya no estás en Kansas… A es majo, la conversación ha fluido, se ha pasado el tiempo rápido pero no ha habido fuegos artificiales. Mientras me hablaba me he sorprendido pensando: “¿Me imagino besándolo?”, hmm... no lo sé. Nos han echado porque cerraban el bar, nos hemos despedido con otro abrazo y cada uno ha seguido su camino. Antes de llegar a casa me había llegado un mensaje suyo diciéndome que había sido divertido y que le gustaría volver a verme.

Vaya, pues corriendo no ha salido precisamente… Me ha sentado bien la tarde. Tras pensarlo un poco he decidido decirle que sí, el chico parece tímido y se merece que le dé un poco más de tiempo para mostrar sus cartas.

He pasado el resto de la noche chateando con B (de buen chico), al que veré el jueves. La verdad es que se lo está currando… Resulta que le encanta cocinar con Ella Fitzgerald de fondo, como a mí. Me ha insistido en lo de la llamada y le he confesado que no me siento cómoda. A ver en qué acaba la cosa, de momento tenemos una cita a las 6 en un restaurante de comida local y orgánica que está por mi barrio.

El chico C, de castellano, no se ha manifestado hoy, a ver qué pasa.


Balance del dia: 746 "me gusta", 20 conversaciones sin leer. Se me acumula el trabajo.

26 de julio, un mes para mi cumpleaños
Hoy el día ha terminado con 836 “me gusta” y 28 conversaciones nuevas sin abrir… desde luego, el miedo a que aquí no haya chicos interesantes que se puedan interesar por mí, creo que queda más que sepultado.

Hoy he quedado con Ashley, qué falta me hacía ponerme al día con ella… He probado el Frose (Frozen Rose = vino rosado granizado), qué delicia. Le he contado mi incursión en el mundo del emparejamiento digital y le he estado preguntando por las normas sociales de este país. Me ha contado que la forma de saludarse en una primera cita suele ser un abrazo (o sea, que lo de ayer no fue raro), que sí que es cierto que encontrar pareja en Seattle es muy difícil (de las peores ciudades de EEUU), que todo el mundo usa apps, y que normalmente el chico paga en la primera cita… Me ha parecido un poco anticuado y un rollo para ellos (a ver, si estás como yo que a saber cuántas citas tienes al mes, te puede salir cara la broma de estar pagando cenas para dos en la nada barata ciudad de Seattle), yo seguiré ofreciendo pagar a medias pero si veo que alguno insiste mucho, tampoco voy a ofenderlo. Le he hablado de B y dice que parece muy interesado en mí, que me ha dedicado tiempo y que el sitio que ha elegido indica que le apetece pasar tiempo conmigo… yo hasta que no lo conozca no quiero precipitar mi valoración. Menos mal que la tengo a ella, se agradece un poco de guía.

B me mandó un mensaje a media tarde, nos tiramos hablando un par de horas y le dije que prefería dejarlo ya, que me apetecía mantener el misterio hasta conocernos en persona y ya sabía muchas cosas de mí. Se lo está currando un montón… le he preguntado si convendría reservar en el sitio de mañana, me ha dicho que ya lo hizo ayer y nos puso en la lista de espera para la terraza, a ver si hay suerte. Por lo visto toca la guitarra, le gusta el jazz tanto como a mí, es un cocinillas y dice que es romántico. Si todo es verdad la cosa promete mucho (aunque ya sabéis el dicho: “los hombres prometen hasta que la meten y cuando la han metido, adiós a lo prometido”), así que ya veremos.

Me ha dejado descolocada algo que me ha dicho: me ha preguntado si prefería vino tinto o blanco, cuál era mi color y mi flor preferida y si tuviese un super poder cuál sería. Le he dicho la verdad: blanco en verano, tinto en invierno, morado, orquídea y mi super heroína preferida es Phoenix (Jean Gray). Me ha dicho que entonces el suyo tendrá que ser Lobezno… Y que no tiene flor preferida pero que como es muy romántico, si lo nuestro va bien veré muchas de la mía (¿eh?). Le he dicho que yo también soy romántica pero que prefiero no hacerme ilusiones, que primero vamos a vernos en persona y a ver cómo nos sentimos… que soy romántica pero también pragmática. Me ha dicho que no va a llevar flores a la primera cita, que eso es ir muy rápido (¿ehhhhh?). ¿Estoy en una comedia romántica de repente y no me he enterado? Y cómo le digo yo a este que no me gusta que me regalen flores… que me parece triste, que se marchitan y se pudren (plantas vivas sí, flores no). En fin, a ver cómo va. Parece que tiene un buen sentido del humor y eso me gusta. ¿Qué pasará? Por las fotos no sé si me atraerá mucho, a ver si me sorprende como A. Ahora a dormir, que ya me he pintado las uñas y me he puesto una mascarilla, para darme más seguridad básicamente… en fin, espero no darle muchas vueltas al “qué me pongo” y demás. Y espero no ponerme muy nerviosa con este que me gusta más.

Chico C sigue sin manifestarse.

27 de julio
Son las 11 de la mañana y estoy en casa. Hoy es uno de esos días en los que tenía skypes pendientes y me he liado trabajando desde aquí. Total: que estoy en pijama y aún me tengo que duchar y demás. El día se ha levantado nublado y lluvioso… demasiado bien iba el verano. Así que supongo que coger sitio en la terraza no será una preocupación. B me ha escrito: “hoy te veo :)” Solo eso. Me ha gustado. En fin, habrá que ponerse zapato cerrado y manga larga. Ay, ay, nervios viniendo… Esta vez sí que espero que no salga corriendo, o que no sea imbécil en persona y la que quiera huir sea yo. Luego os cuento…

4.30
En hora y media ya lo habré conocido. ¿Se convertirá la carroza en calabaza? A ver, que no sería para tanto: hace una semana no sabía de su existencia... Si me llevo un chasco me recuperaré.

Pero, y si va bien, ¿qué? Ay, madre, creo que me da más miedo esa posibilidad. Haré gala de mi mejor autocontrol para no ponerme a jugar al ajedrez yo sola sin que apenas se haya iniciado la partida. Si las entrevistas de trabajo me parecían intimidantes hace 6 meses, os puedo asegurar que las entrevistas de "amor" lo son mucho más... y en el fondo se trata de lo mismo: una vez has consultado el perfil de la web (o el CV) decides dedicar tiempo, esfuerzo y dinero a ver si las expectativas de uno y otro cuadran, si creéis que podréis empezar una colaboración juntos en la que ambas partes ganarán... Y el resultado depende de lo mismo: que uno y otro seáis lo que estabais buscando, lo que necesitéis en ese momento y que los requisitos cuadren. Punto. No quiere decir que seas mejor o peor, se trata de preferencias y necesidades. Aun así, no puedo evitar sentirme juzgada. Con este chico en concreto, me da miedo que tenga las expectativas muy altas, que espere algo perfecto e irreal que, por tanto, sea imposible de cumplir por mi parte.

En fin: no pensar. Ser valiente. Ir con la mente abierta y dispuesta a pasar un buen rato.

11.30 de la noche
Por dónde empiezo… ha ido bien, diría que ha ido muy bien incluso. Antes de quedar, B me ha escrito diciendo “no seas un timo, por favor”. Me ha sorprendido… yo iba pensando lo mismo, la cuestión es que yo lo pensaba por su personalidad y por lo visto él lo decía por mis fotos (que como ya os comenté, eran muy normalitas y tampoco es que sea modelo). Hemos tenido una suerte inmensa, el día se ha arreglado y hemos podido disfrutar de la terraza. He respirado hondo mientras subía las escaleras y me he alegrado mucho cuando lo he visto sentado al fondo, menos mal, este también me ha resultado fácil de reconocer.

B es efectivamente un buen chico, de mirada limpia y risa sincera. Es de Seattle, ¡con lo difícil que es conocer a un autóctono! Me ha hecho ilusión. Mide 1.94, es rubio y tiene los ojos verdes. Le encantan varios deportes y parece muy majo. También es más guapo que en las fotos aunque no es un Adonis (¿qué les pasa a los chicos de esta app?, ¿no pueden pedirle a algún amigo/a que les haga una foto en condiciones?) pero hay un problema: llevábamos un rato hablando y algo no me cuadraba a la hora de decidir si había atracción física o no. Por fin me he dado cuenta: se parece muchísimo a un buen amigo mío que es casi como un hermano para mí, de esos que quieres con locura pero sólo con pensar en besarlo te sale un sarpullido. Tiene su misma boca, su misma risa y, ya que me fijo, los ojos son parecidos. En fin, supongo que se trata de procesarlo y centrarme en las cosas que son diferentes entre ellos.

La conversación ha fluido muy bien, no ha habido momentos incómodos pero sí algunos silencios como de estar cortadillos. El pobre no ha comido apenas nada, yo creo que estaba nervioso… Se ha empeñado en invitar y yo me he dejado querer. Me ha preguntado si le podía dar mi número, le he dicho que por supuesto. Ah, no tiene ni idea de español pero ha pronunciado mi nombre a la perfección, punto para él. Tras dos horas nos hemos despedido y ha sido un poco raro… no sé si quería besarme. Yo le he dado un abrazo y listo. Me ha salido así, muchas cosas que procesar, supongo…

Cuando he llegado a casa le he escrito, tal como me ha pedido, y me ha dicho que le encantaría volver a verme. Le he dicho que por supuesto. Hemos seguido hablando y me ha preguntado que cuándo podría verme otra vez… Le he dicho que estaba pensando ir a una de esas películas al aire libre que ponen en el cine de verano pero que no había mirado horarios ni nada, que lo hablábamos mañana. A ver en qué queda la cosa…

Esto es muy raro. Primero, no estoy acostumbrada a que un hombre haga todo este proceso de la conquista (ni a dejarme querer, todo sea dicho). Segundo, creo que es la primera vez que no se trata de una historia prohibida o complicada por algún motivo… aunque bueno, alguna ha empezado normal y luego se ha torcido. Tercero: normalmente veo al chico que sea, surge la magia, hay mariposas y empieza el tonteo… me vuelvo pava, no sé qué decir, y aunque quisiera lanzarme no me atrevo (bueno, alguna que otra vez sí, lo confieso, pero contadas con los dedos de una mano y me sobran), esta vez ha estado bien, parece majo… pero tampoco ha habido mariposas. No digo que tenga que haberlas desde el principio, quizás ese ha sido el problema las otras veces… no todos los “amores” tienen que ser a primera vista, quizás algo que se pueda cocer a fuego lento sepa diferente de todos aquellos otros que no tuvieron más remedio que terminar ardiendo, de una u otra manera. En fin, supongo que será cuestión de seguir quedando, de darle una oportunidad, de probar algo diferente y explorar cómo me siento.

Tengo miedo de estar auto convenciéndome, de que quizás, si no lo he sentido ya, nunca pueda llegar a sentirme como en aquellos otros momentos en los cuales he conocido a alguien en alguna fiesta y se terminó convirtiendo en una noche mágica. Creo que no pierdo nada por probar a cambiar de tercio.

Y hay otra cosa: no sé qué hacer con la app. No me planteo quitármela sólo porque me haya ido más o menos bien con estos a los que estoy empezando a conocer, pero tengo claro que no quiero hablar con nadie más de momento… qué sobrecarga. Con C creo que quedaré de todas formas, mañana le hablaré y si está receptivo cerraré una fecha. No me quiero quedar con la espinita de no haberlo conocido. Con A… ese es otro tema, le dije que le diría algo mañana, Mr. insulso ni me ha hablado, así que no sé… lo consultaré con la almohada y decidiré si tenemos otra cita o no. Desde luego no estaba esperando tener este éxito (no sólo de los “me gusta” al perfil y los nuevos mensajes, sino que los dos chicos que he conocido en persona quieren volver a verme) y no estaba preparada para ver cómo y cuándo digo que no. A ver, que supongo que los rechazos estarán a la orden del día y sé que son las reglas del juego y que no le debo nada a nadie… pero seguimos siendo seres humanos y me gustaría que todo se cerrase con una explicación al menos.

28 de julio, 9 de la noche
Vaya, 970 “me gusta”, 33 conversaciones sin abrir. B no me ha escrito. Ahora mis inseguridades me dicen que a lo mejor se ha arrepentido por algo… Me vuelvo a sentir ridícula al haber sido yo la que le ha propuesto lo del cine de verano. Ahora me da más coraje haberme planteado siquiera no quedar con C (que tampoco se ha manifestado, por cierto). Mi parte de “madre” se pregunta: ¿y si le ha pasado algo?, mi parte de “esto lo he vivido antes” se pregunta: ¿y si hoy ha tenido una cita con otra y le ha gustado más?, mi parte de “hola, no sé jugar a juegos de estos” se pregunta: ¿y si las convenciones dictan que debería haberme esperado para contestarle o él lo está haciendo a propósito? No lo sé, lo que tengo claras son dos cosas: ni me gustan los juegos, ni estoy dispuesta a cambiar como soy por nadie (y menos por un bonito al que acabo de conocer). A ver, que no me debe nada… pero me da coraje la gente que te dice “mañana te escribo” y luego no lo hace, sobre todo cuando hay un plan pendiente de concretar.

Mi despecho preventivo me ha animado a escribirle a C para preguntarle si sigue queriendo quedar mañana. Voy a meterme en la app también… A me ha escrito, supongo que esperando que le diga cuándo nos vemos la semana que viene… buf qué pereza, de hombres y de todo. Pero no voy a rendirme, dije que iba a probar esto un mes, hasta irme de vacaciones por lo menos, y eso es lo que voy a hacer, no me voy a rendir en los primeros kilómetros de esta maratón. ¡Yo puedo!

11.10
He quedado con A el martes, después del trabajo. Si va bien lo seguiré viendo, si no… creo que será la última vez, no voy a hacerle perder el tiempo ni perder yo el mío. No me apasionan nada los chicos sosos. He quedado con C mañana, siguiendo el plan original. Vamos a ir a mi restaurante italiano preferido, a ver si es más apañado en persona y se abre más. En fin, está visto que es imposible predecir lo que va a pasar. Ya os contaré mañana.

29 de julio, 9.30 de la mañana
Abro un ojo y me doy cuenta de que es fin de semana ¡Bien! Quito el modo avión del móvil (por las noches siempre lo pongo para no despertarme con la lucecita que me avisa de las notificaciones) y empiezo a cotillear las novedades que tengo. Me llega un mensaje de texto (SMS) y me entran cosquillas por la barriga… “Su plan de datos se ha renovado”. Odio los SMS, es una de esas cosas que en España hace años que la gente no usa pero aquí se empeñan en mantener. Es como eso de enviar cheques y documentos importantes por correo sin certificar, te tiras días o semanas en vilo hasta averiguar si ha llegado o no. Pues con esto es lo mismo, además del arcaísmo de no poder mandar notas de voz ni fotos, no hay forma de saber si tu mensaje ha llegado, si el otro lo ha leído, etc. No es por el afán de “espiar y controlar”, es por tener la tranquilidad de que le ha llegado al otro, ya si no contesta es cosa suya… en fin. B no ha dado señales de vida, una parte de mí intenta buscarle una explicación: si hubiera sido justo tras la cita pues vale, entiendo que algo no hubiese cumplido sus expectativas y punto pero tras los “avísame cuando llegues a casa”, “estabas preciosa”, “dime cuándo puedo volver a verte”, etc. posteriores, lo último que esperaba era el silencio más absoluto. En fin, supongo que se trata de aprender a tolerar la incertidumbre y a estar dispuesta a quedarte sin saber qué pasó.

Abro el email y veo un recordatorio de mi plan de hoy “Mesa para 2 a las 7”, sonrío. Me hace gracia, apenas he hablado con este chico y es bastante escuetito en sus expresiones pero me da buena sensación. Quizás por haber hablado en mi idioma. Una parte de mí espera que nos llevemos bien, que nos riamos un poco de lo que implica vivir aquí, que nos despidamos cordialmente y que ahí quede la cosa. Supongo que alguien a quien no le ha importado quedar directamente para cenar, no va a salir corriendo aunque no le haga gracia. Otra parte de mí se pregunta: ¿y sí…? En fin, esta noche lo sabremos. Creo que cuando acabe con los skypes de rigor y coma algo me voy a ir a dar un paseo de los largos, necesito procesar, tomar el aire y estar en contacto con la naturaleza. Además, eso me ayudará a no darle vueltas y no ponerme nerviosa. Qué duro es esto del crecimiento personal, jajaja. Sí, he dicho crecimiento personal: como siempre comento con una amiga, hay quien necesita leer más libros y hay quien necesita salir más de fiesta. Aunque leer libros nunca está de más, creo que soy del segundo grupo. Así que todo sea por experimentar, crecer, y tener cotilleos jugosos que contaros y que os riais un rato con mis aventuras y desventuras.

6 de la tarde
He quedado con C en una hora. Aún no he comenzado a arreglarme… buf. A este sí que tengo miedo de no reconocerlo… tenía media foto en su perfil. Me está dando pereza… ¿y si como él sí que tiene mi foto, me ve y no me dice nada porque no le gusto en realidad? No sé apenas nada de él, que es español y que no ha tenido mucha suerte encontrando churri por aquí. No sé, al menos supongo que será agradable conversar un rato en mi idioma.

Chico B me escribió hace un rato. “Hola :) ¿cómo va el fin de semana?, ¿disfrutando del sol?” No le he contestado. Ya veré si me apetece cuando vuelva… Me ha jodido que haga como si nada.

22.45
Ya estoy en casa, como las niñas buenas. Menos mal que he ido a la cita. C es majísimo, parece muy buen chico, educado, inteligente e interesante. También es mono, moreno, ojos azules, una barbilla bien formada con una cicatriz que le da un toque sexy y alto (no sé qué les dan de comer a estos chicos de las apps...). Resulta que es medio guiri: lleva más de media vida viviendo en Estados Unidos. Es sosillo, eso sí, o quizás es cortado y estaba nervioso… pero prácticamente es lo único que no me ha gustado de él. Tiene un montón de pasatiempos interesantes como hacer paracaidismo en interior o tiro al blanco. Trabaja en algo de economía e informática, la verdad es que no me he enterado bien. En ese punto pensaba que mira, que tanto B como C son majillos y prometen… Y entonces ha llegado la revelación: resulta que lleva años bailando tango, que le encanta y va a bailes sociales por aquí. A partir de ahí a empezado a fluir todo un poco más, hemos hablado de nuestra pasión compartida, de un montón de cosas… Hemos pagado a medias y hemos ido a por un helado, como la cola en Molly Moon era más larga de lo habitual (daba la vuelta a la manzana), hemos ido a Cupcake Royale. Gracias a eso hemos visto una exhibición de ópera cómica y un concierto callejero de swing por el camino. Lo he acompañado al autobús y la despedida ha sido rara… una de esas de: “bueno… pues…” me ha dicho que a ver si nos volvemos a ver para un plan del que hablamos o a ver si bailábamos tango juntos algún día. Le he dicho que claro, nos hemos dado un beso-abrazo un poco raro y me he ido. Ahora dudo si esto de escribir la experiencia en el blog ha sido buena idea… Si la cosa fuese bien, supongo que algún día lo leerá.

Haciendo balance de esta primera semana casi no me creo lo que ha pasado… si me hubiesen dicho hace 7 días que hoy iba a tener un perfil en una web de citas online, con 38 conversaciones sin leer y 1030 me gusta al perfil y que iba a haber quedado con 3 chicos majos que quieren volverme a ver, hubiese dicho que sería imposible. Me resulta curioso pensar que en las tres citas parecían ellos más nerviosos que yo, jajaja, seguramente yo lo habré estado más antes, pero una vez los he visto, todo me ha salido de forma natural, he disfrutado y me he dejado llevar, incluso he hecho reír a los tres. Y aquí estoy. Sintiéndome culpable por quedar con tres chicos a la vez, sabiendo que no les he besado, que no les debo nada, que no hemos hablado de no ver a nadie más… siendo consciente también de que pueden ser espejismos, de que tengo que conocerlos mejor para saber si la cosa funcionaría o no. Es raro, es como si les estuviese engañando aun sabiendo que no hago nada malo, que simplemente los estoy conociendo y que probablemente ellos también estarán quedando con más chicas.

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Ay Soletes, definitivamente, no estoy acostumbrada a manejar a tanto hombre a la vez pero así suele funcionar mi vida en este aspecto: sequía o inundación. ¿Cómo seguirá la cosa…? Quién sabe. Pronto podréis leer la continuación en el siguiente capítulo. “las gallinas que entran por las que salen”.

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